El régimen de la política tradicional lanzó una interpretación forzada de las candidaturas presentadas hacia las elecciones del 11 de mayo. Ante el profundo malestar por los efectos de sus políticas, quieren que la discusión se limite a si son “caras nuevas” o “caras viejas”.
Se trata de una trampa por donde se lo mire. Algunos ejemplos. La lista del gobierno tiene a diputados y diputadas actuales como los dos primeros que encabezan la lista (Adriano Morone, Gisel Bravo) que votaron el cobro de la salud pública en diciembre pasado. Al igual que las del Frente Justicialista como es el caso de Daniela Vélez ubicada en tercer término, quien festejó junto al diputado Rubén Rivarola el cobro de la salud pública.
En el caso de Morone y Bravo fueron convencionales constituyentes y férreos defensores de la Reforma de Morales. El Frente Justicialista intenta esconder la mano que le dio a la UCR para la aprobación de la Reforma. Primero, otorgando el voto que les faltaba a través del diputado Fernando Posadas. Luego votando a favor en el recinto y festejando a los abrazos con el propio Morales. Su lista la encabeza, Noemí Isasmendi, ex convencional que luego de ser parte de la votación de la Reforma se “arrepintió”.
El PJ es una caja de pandora. No solo están las y los legisladores que responden a Rivarola, el socio de la UCR. El sector que responde a la senadora Carolina Moisés, tiene en la legisladora nacional una convencida de aportar los votos al proyecto de Milei. Le votó el Rigi, la Ley “Antimafias” (para darle más poder represivo a Patricia Bullrich) o el pliego del cuestionado juez Lijo. Ellos los llaman traidores, cuando en realidad son consecuentes con su estrategia de hablar en nombre del pueblo trabajador para luego fortalecer a la derecha.
Panqueques sobran. El que se lleva todos los títulos es Mario Nallar, flamante libertario electo diputado por el Parlasur (distrito Jujuy) ahora va en la lista de la UCR (5 término). Se desconoce su labor legislativa, pero no así su capacidad de camaleón. Prestó la legalidad de su partido creado junto a Sergio Massa en 2015 para que el partido de Milei pudiera presentarse en la provincia. Un panquecazo de derecha.
Los libertarios le agregan dulce de leche a los panqueques. Ahí lo tenemos a Kevin Ballesty al frente de la lista. Ex integrante del extinto partido VIA (Valores, Ideas, Acciones) cuyo principal referente, Luciano De Marco (ex UCR), fue destituido como Intendente de Perico, en un caso de abuso de atribuciones al anexarse un predio público al fondo de su domicilio.
La crema la aporta José María Albizo Cazón, quien se comió el personaje de Lilita Carrió entero. Nunca abandonó a la UCR de Morales, tal es así, que va con una colectora propia dentro del frente oficialista. Dice que es para luego competir con el intendente radical «Chuli» Jorge. Otro que no saca los pies del plato que le da de comer.
Si no queres que te usen para apoyar a la derecha dale fuera a la izquierda que se planta contra el ajuste, contra la represión y exige justicia por Ivo Torres (asesinado por la Gendarmería) y denuncia cada negociado de los poderosos.
La izquierda que encabeza Alejandro Vilca junto a Lamia Debbo (estudiante de enfermería) y Julio Mamaní (trabajadores de Zapla y actual concejal de Palpalpá) propone redoblar la pelea por ampliar la representación del FITU en la Legislatura y Concejos. A la vez, que desde el PTS apuestan a darle fuerza a la construcción de un gran partido de trabajadores y socialista que sea parte de la recuperación de los gremios como en Cedems o en Adep siendo de parte de la pelea contra el fraude, que busque organizar y recuperar los centros de estudiantes, en los barrios impulse la organización desde abajo contra la carestía de la vida. Todo esto como parte de unir la fuerza de la clase trabajadora contra el ajuste y el plan de entrega de la provincia y el país a las multinacionales y al FMI.
Vamos por un salario mínimo igual a la canasta familiar y jubilaciones igual a la canasta del jubilado; la estatización del transporte, la energía bajo control de trabajadores y usuarios para terminar con los tarifazos; un plan de obras públicas para generar empleo con derechos y la infraestructura necesaria en escuelas, hospitales, rutas, barrios; el trabajo todo el año en los ingenios y el sector rural, la estatización del litio bajo control de comunidades y trabajadores para poner fin al saqueo y la contaminación; garantizar los derechos de las mujeres, la diversidad y la juventud, entre otras medidas que apuntan a dar vuelta una provincia rica con trabajadores pobres.