«El cristianismo desaparecerá. Se desvanecerá y encogerá… Somos más populares que Jesucristo ahora”. Esa era la frase de John Lennon en la nota original publicada en un medio de la prensa inglesa. Después el artículo apareció reproducido en los Estados Unidos y el tituló provocó un estado de ira que eclipsó hasta la mismísima Beatlemania. Ocurrió un 4 de marzo de 1966, exactos 60 años atrás.
El vespertino London Evening Standard había publicado una entrevista con los cuatro Beatles. La joven periodista Maureen Cleave, amiga personal de la banda, hizo la nota desde un lugar cariñoso y algo teenager, hablando de la fama, el dinero, autos y las parejas de los cuatro. El título era ingenuo: “¿Cómo vive un Beatle?”. Los cuatro, John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr hablaron con la periodista. Cada uno tuvo su momento. Lennon se refirió a la religión y una cita terminó marcando la vida de Los Beatles.
Meses después, en agosto de ese mismo año, mientras los Beatles ya estaban girando por los Estados Unidos, la nota se publicó en otro medio. Y con otro título: “Los Beatles nos hemos vuelto más populares que Jesús”. El caos se desató de inmediato y no en una de esas revistas de culto o en The New York Times. La revista juvenil estadounidense Datebook armó una digna de Chiche Gelblung y no hizo más que comprobar que algo de la afirmación del beatle era cierta.
Los fundamentalistas católicos quemaron discos en la calle, se prohibieron sus temas en muchas radios de los Estados Unidos y se habló de amenazas de muerte a John, Paul, George y Ringo Starr. Lennon, irónico, más tarde, aprovecharía para agradecerle a Jesús haber hecho que abandonaran semejante rutina agotadora.
Los Beatles ya habían sido adoptados en países orientales y del ala soviética. Pero luego de esa gira, y de la publicación sobre Jesucristo, dejaron de tocar en vivo y se concentraron en el trabajo de estudio con obras maestras como Revolver (66), Sgt Pepper (67), el Album Blanco (68) o Abbey Road (69). La década del ‘70 comenzó con el final de la mejor banda de la historia. Lennon entonces sentenció que “El sueño terminó”.
Sólo a través de los discos
La efeméride que funciona como perla escondida es que el 26 de agosto de 1966 dejaron de tocar en vivo para siempre (lo de la terraza queda invalidado porque no se vendieron entradas). Vivieras en Londres o en Buenos Aires, sólo ibas a tener noticias de los Beatles a través de sus discos.
Curioso que dejaran de presentarse ante el público justo cuando en los Estados Unidos habían sido severamente repudiados. En agosto de 1966, una vez publicada la nota y durante una conferencia de prensa en Chicago, Lennon aclaró que no estaba comparándose con Jesús en términos espirituales, sino hablando sobre la impresionante popularidad de la banda. También insistió en que no pretendía ofender a nadie: “Sólo dije que los Beatles están teniendo más influencia en los pibes y en todo que cualquier otra cosa, incluido Jesús”.
Existe una famosa cita de Jann Wenner, el fundador de Rolling Stone: “Cuando no sepas qué poner en la tapa, poné un Beatle”. La revista Datebook le sacó jugo a esa máxima. Desde la tapa podía leerse a John Lennon: «No sé qué va a desaparecer primero, si el rock o el cristianismo». Mientras que en el Reino Unido la entrevista había pasado casi inadvertida, en los Estados Unidos todos salieron a comprar un ejemplar. El número se reimprimió hasta el cansancio y vendió alrededor de un millón de ejemplares.
Se dijo que estaban cansados de las giras. Que no podían escucharse en el escenario por los gritos de las chicas. Que reproducir en vivo la complejidad musical de su nuevo álbum, Revolver, era imposible.
El 29 de agosto de 1966 tocaron en el Candlestick Park en San Francisco. Ese fue su último concierto oficial como banda. En Memphis corría el rumor de intentarían dispararles. Paul McCartney, años después: «Las giras se habían vuelto casi peligrosas”.
Lennon: “No quería volver a hacer una gira después de haber sido acusado de crucificar a Jesús, cuando sólo había hecho un comentario frívolo. No quería tocar con el Ku Klux Klan afuera ni con petardos estallando adentro. No pude aguantarlo más”.
Ringo Starr: “Se habló mucho, en Candlestick Park, de que teníamos que dejar de tocar en esas condiciones. Todo indicaba que era la última vez que tocaríamos en vivo. No creí que fuera a ser cierto hasta que volvimos a Londres y John repitió que quería renunciar a eso, que ya había sido suficiente”.
