Frente a un descenso histórico en la producción y el consumo a nivel mundial, bodegas locales implementan estrategias de diversificación, innovación en productos y aprovechamiento de subproductos para mantener su competitividad.
El sector vitivinícola global enfrenta un momento crítico, con los niveles más bajos de producción y consumo desde 1961, según datos presentados en el 7° Foro de Inversiones y Negocios de Mendoza. En Argentina, esta tendencia ha impactado con fuerza, especialmente en los vinos de gama baja, impulsando a las bodegas a buscar nuevas estrategias para sostenerse.
El consultor Javier Merino, autor del informe, describió al 2025 como un año de «tormenta perfecta» para la industria, con una combinación de factores negativos de largo y corto plazo que pusieron en riesgo a muchas empresas. La caída del consumo global, la inflación local, el endeudamiento y cierto atraso tecnológico fueron señalados como las principales presiones.
En respuesta, las bodegas argentinas están llevando adelante un proceso de transformación. Chandon, por ejemplo, ha optado por transgredir los códigos tradicionales del espumante para atraer a nuevos consumidores. Tras el lanzamiento de Délice en 2012, introdujo un rosado y un aperitivo con ingredientes naturales como piel de naranja orgánica. «Cerramos con un leve crecimiento de nuestros productos clásicos y un crecimiento aportado por estas innovaciones», señaló Hervé Birnie Scott, director de la bodega.
Por su parte, Trivento, filial del grupo Concha y Toro, centra su estrategia en la diversificación y la premiumización. Marcos Jofré, CEO de la firma, explicó que mientras el consumo masivo sufre, los vinos de alta gama siguen creciendo. La bodega lanzó el White Malbec, dirigido al mundo de la coctelería, y más recientemente un Wine Gin. A pesar del contexto, la empresa reportó un crecimiento del 35% en ventas locales el año pasado y una fuerte expansión en mercados como Reino Unido y Estados Unidos.
Otra perspectiva innovadora proviene de Qualab, una firma que busca redefinir el producto de una bodega. Su fundador, Fernando Buscema, explicó que la industria suele enfocarse solo en el 20% de la biomasa de la vid (la uva), ignorando el 80% restante. Su estrategia consiste en capturar el valor de los residuos del prensado para proveer colorantes naturales, fibra y antioxidantes a otras industrias. «El objetivo es integrar la vitivinicultura en el mercado de la salud y el bienestar», afirmó Buscema, quien inició este proyecto con apoyo de Catena Zapata.
