Tras el lanzamiento de Artemis II, un legislador estadounidense describió la visión de utilizar los minerales lunares, como el helio-3, para facilitar misiones al espacio profundo.
En el contexto del reciente lanzamiento de la misión Artemis II desde Estados Unidos, el representante Mike Haridopolos, republicano por Florida y presidente del Subcomité de Espacio y Aeronáutica de la Cámara de Representantes, expuso una visión a largo plazo para la exploración lunar. Según sus declaraciones, el satélite natural podría servir como una base de recursos para futuras expediciones espaciales.
«En la Luna hay diferentes tipos de minerales, y eso podría permitirnos reducir algunos de los costes de creación de fuentes de energía más potentes, y en general, creemos que eso podría ser una gasolinera para el espacio», declaró Haridopolos a The New York Post. El legislador explicó que establecer una presencia en la Luna optimizaría la exploración, ya que «es realmente difícil salir de la atmósfera terrestre».
Haridopolos destacó específicamente el potencial del helio-3, un isótopo presente en el suelo lunar. «El helio-3 es un isótopo que se puede obtener de la Luna y que ayuda a crear la fusión nuclear; sin embargo, es un producto muy caro de adquirir en la Tierra. Hay muchísimo de esto en la Luna», detalló, señalándolo como un recurso clave para la propulsión.
Esta visión se enmarca en el desarrollo del programa Artemis. La misión Artemis II, lanzada esta semana, tendrá una duración de 10 días e incluirá un sobrevuelo alrededor de la Luna con cuatro astronautas a bordo, sirviendo como prueba crucial para los sistemas de la nave Orión antes de un futuro alunizaje.
El programa, sin embargo, ha enfrentado cuestionamientos por sus elevados costos y la tecnología del cohete Space Launch System (SLS), que no es reutilizable. Ante las críticas, Haridopolos reconoció el gasto pero afirmó la intención de continuar con el SLS hasta que exista un reemplazo listo, siempre buscando motores «más baratos y más eficientes».
El plan de la NASA contempla un alunizaje tripulado para 2028, el primero desde 1972, sentando las bases para futuras misiones hacia Marte.
