Un proyecto oficial busca modificar las reglas electorales, eliminando las primarias para la fórmula presidencial pero manteniéndolas para legisladores. La iniciativa se trataría tras la ley de Glaciares, generando análisis y reacciones en el sistema político.
El Gobierno nacional presentó un proyecto de reforma electoral que propone eliminar las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) para la fórmula presidencial, aunque mantendría este sistema para la elección de legisladores nacionales y del Mercosur. La iniciativa, que se trataría en el Congreso luego de la aprobación de la ley de Glaciares, ha abierto un debate sobre el funcionamiento del sistema electoral argentino.
Según la propuesta, los partidos políticos nacionales con candidatos presidenciales definidos no estarían obligados a someterlos a una elección primaria. En la actualidad, La Libertad Avanza tiene a Javier Milei como precandidato y el PRO a Esteban Bullrich. Para otras fuerzas, en especial aquellas con mayor fragmentación interna, se mantendría la posibilidad de utilizar las PASO para definir candidaturas legislativas.
Un aspecto clave del proyecto es el posible «desacople» de las fechas electorales. De aprobarse, la elección presidencial se realizaría en los plazos constitucionales, mientras que los comicios legislativos podrían llevarse a cabo en otro momento del año, una opción que interesaría a fuerzas provinciales.
El ministro Diego Santilli, a cargo del área, confirmó que el objetivo del oficialismo es la derogación definitiva de las PASO presidenciales, aunque se conformarían con una suspensión o con el desacople mencionado. La medida permitiría, según el Gobierno, reducir el gasto estatal en la organización de las primarias y modificar el sistema de financiamiento de los partidos.
Expertos electorales, como Alejandro Tullio, han analizado alternativas, incluso la posibilidad inversa: realizar PASO solo para presidente y conformar las listas legislativas en base a los porcentajes obtenidos por cada agrupación. Esto, argumenta, podría simplificar las boletas y establecer un piso mínimo de votos para habilitar candidaturas.
El debate reaviva una discusión recurrente en Argentina sobre la modificación de las normas electorales. Históricamente, los cambios en el reglamento suelen generar incertidumbre y son interpretados por la oposición como intentos de acomodar las reglas a la conveniencia del oficialismo de turno. Analistas señalan que el electorado argentino tiene una tendencia a concentrar su intención de voto en bloques políticos relativamente estables, aunque el sistema no es ajeno a fenómenos de polarización.
