El Banco Nación y otras empresas estatales implementan medidas crediticias y de precios en el marco de la política económica del Gobierno, mientras se avanza en un plan de desinversión de activos públicos.
El Banco Nación, bajo la conducción de Darío Wasserman, ha lanzado líneas de crédito para pymes y electrodomésticos a tasas menores a las del mercado. Esta medida, coordinada con el Ministerio de Economía que encabeza Luis Caputo, busca estimular el consumo y el crédito, incentivando al sistema financiero privado a seguir una dirección similar.
En paralelo, YPF, controlada por el Estado, decidió contener el aumento de los precios de los combustibles por debajo de lo que indicaban las proyecciones internacionales, una determinación que impactó en toda la cadena de comercialización.
Estas acciones se dan en un contexto donde el Gobierno también impulsa un proceso de venta de activos estatales. Diego Chaher, a cargo de esta área, trabaja para concretar la privatización de una decena de empresas públicas este año, con el objetivo de generar ingresos para el fisco y reducir la presencia estatal en la economía.
Analistas señalan que estas medidas representan un uso pragmático de herramientas estatales dentro de un marco general que promueve la reducción del rol del Estado. El desempeño del Banco Nación, que incrementó su participación en el mercado crediticio y mantiene bajos niveles de morosidad, es citado como un ejemplo de la operatoria de estas empresas.
El plan de desinversión incluye activos como las centrales del Comahue, ya transferidas, y genera expectativas en torno a empresas como Enarsa. Los fondos obtenidos se destinan, según informaron fuentes oficiales, al pago de vencimientos de deuda soberana.
