La colocación de portones en el barrio Lomas Sur, como parte de un plan municipal de seguridad, despierta inquietudes entre residentes sobre movilidad, funcionamiento y efectividad.
La instalación de portones en sectores de Villa Allende, específicamente en el barrio Lomas Sur, ha iniciado un debate entre las autoridades municipales y un grupo de vecinos. El proyecto, impulsado por el municipio como una estrategia de prevención del delito, consiste en el cierre de calles mediante portones entre las 22 y las 6 horas.
Desde el grupo Vecinos Autoconvocados, su integrante Inés León Barreto expresó diversas preocupaciones. Señaló que la medida podría afectar la movilidad de quienes tienen horarios nocturnos o rotativos, como trabajadores, estudiantes universitarios o personal de salud, obligándolos a realizar recorridos más extensos. Además, cuestionó la falta de definiciones operativas: «No está claro quién abre y quién cierra los portones, ni cómo se resolverán situaciones cotidianas», afirmó.
La efectividad del sistema también es puesta en duda. Según los vecinos, los portones de aproximadamente dos metros de altura podrían no disuadir el delito y, en cambio, generar una sensación de encierro dentro del perímetro delimitado. También manifestaron inquietud sobre el impacto en el transporte público y la circulación general, sugiriendo que podría obligar a modificar recorridos de colectivos.
Otro punto de debate es la definición de ciertas áreas como prioritarias por inseguridad. Los residentes cuestionan la premisa de que los delitos sean cometidos principalmente por personas ajenas al barrio, una distinción que, según ellos, genera estigmatización.
El municipio, por su parte, sostiene que la iniciativa forma parte de un plan integral de «corredores seguros» para combatir la inseguridad. Las obras de instalación de las estructuras de cemento que sostendrán los portones ya han comenzado en Lomas Sur.
