La Justicia unificó la causa por la muerte de un anestesista por sobredosis y el robo de fármacos de un hospital porteño. Dos profesionales del Hospital Italiano están imputados.
La muerte del anestesista Alejandro Zalazar, por una presunta sobredosis de propofol y fentanilo, puso al descubierto una ruta ilegal de fármacos anestésicos que involucra a hospitales de la Ciudad de Buenos Aires. La Justicia investiga el circuito de sustracción, traslado y destino de estas sustancias, con dos médicos del Hospital Italiano imputados: Hernán Boveri y Delfina Lanusse.
El cuerpo de Zalazar, ex residente del Hospital Rivadavia y de la guardia del Hospital General de Niños R. Gutiérrez, fue hallado en su domicilio. Allí se encontraron medicamentos anestésicos e instrumental médico cuya trazabilidad, según la investigación, los vinculó al Hospital Italiano. Este hallazgo derivó en la unificación de las causas por la muerte y el robo de los fármacos.
El juez Javier Sánchez Sarmiento está a cargo de la causa unificada (Expediente N° 8922/2026), con el objetivo de ordenar la investigación y reconstruir el circuito clandestino. Como parte de las diligencias, se ordenaron tres allanamientos en domicilios de los barrios de Palermo y Recoleta, donde se secuestraron más medicamentos e insumos médicos.
Hernán Boveri, anestesiólogo con trayectoria en el Hospital Italiano, presentó su renuncia tras ser señalado como uno de los principales investigados. Delfina Lanusse, residente de tercer año de Anestesiología en la misma institución, también está imputada. Ambos fueron indagados y optaron por no declarar en la causa que analiza la presunta sustracción.
La investigación mantiene separadas, por el momento, las conclusiones sobre el origen preciso de los fármacos hallados y las circunstancias específicas de la muerte de Zalazar. El caso avanza para determinar las responsabilidades en la salida de sustancias controladas del sistema de salud.
