La emblemática carretera estadounidense, que une Chicago con Santa Mónica, celebra un siglo de historia marcado por migraciones, desarrollo económico y una profunda huella en la cultura popular, atrayendo aún a viajeros de todo el mundo.
Existen rutas más rápidas para conectar Chicago con Los Ángeles, pero ninguna posee el encanto y el prestigio cultural de la Ruta 66. Este año, la carretera conocida como «Calle Principal de Estados Unidos» celebra su centenario, manteniendo su atractivo como uno de los viajes por carretera más emblemáticos del país.
La Ruta 66, de aproximadamente 3.860 kilómetros, fue creada hace un siglo a partir de una red de caminos preexistentes con el objetivo de unir la región industrial del medio oeste con la costa del Pacífico. Su promotor, Cyrus Avery de Oklahoma, visualizó más que una simple vía de transporte; la concibió como una oportunidad para conectar la América rural y generar nuevos polos de comercio.
La carretera ha desempeñado roles cruciales en la historia estadounidense. Durante la década de 1930 y la Gran Depresión, fue una ruta de escape para migrantes que huían de la sequía y la pobreza, un trayecto inmortalizado en obras como «Las uvas de la ira» de John Steinbeck. En la Segunda Guerra Mundial, facilitó el movimiento de tropas y equipos. Su época dorada llegó en las décadas de 1940 y 1950, cuando se convirtió en un destino vacacional popular, simbolizando la libertad y el optimismo de la posguerra.
Hoy, aunque perdió su estatus como arteria principal hace décadas, la Ruta 66 sigue atrayendo a viajeros internacionales que buscan experimentar su paisaje único, caracterizado por moteles con luces de neón, atracciones peculiares y una oferta culinaria distintiva. Emprendedores como Sebastiaan de Boorder, quien restauró el Aztec Motel en Arizona, destacan su valor histórico: «Es una parte esencial de la cultura y la historia estadounidenses».
Su legado es complejo. Para las comunidades indígenas estadounidenses a lo largo de su trazado, la carretera representó un impulso económico, pero también dejó cicatrices por la expropiación de tierras y la perpetuación de estereotipos. Asimismo, ofreció refugio a viajeros afroamericanos durante la era de la segregación racial.
La Ruta 66 ha sido inmortalizada en la cultura popular a través de canciones como «(Get Your Kicks on) Route 66», libros como «En el camino» de Jack Kerouac y numerosas películas. Para historiadores como Jim Hinckley, encarna un «sentido de aventura y curiosidad». Negocios familiares, como el Cozy Dog Drive In en Illinois, fundado en 1949, continúan siendo testigos vivos de esta tradición, sosteniendo la red de comunidades que mantiene viva la esencia del camino.
