El psicólogo advierte sobre las consecuencias negativas de mantener la atención en los perfiles de exparejas en plataformas como Instagram, un comportamiento común tras una ruptura.
Tras una ruptura de pareja, es frecuente que una de las personas mantenga un interés persistente en las actividades de su ex, particularmente a través de las redes sociales. Este comportamiento, según analiza el psicólogo y escritor Gabriel Rolón, puede generar angustia y malestar crónico a largo plazo.
Durante su participación en el programa Perros de la Calle (Urbana Play), Rolón se refirió a uno de los hábitos más comunes de la época contemporánea, donde las redes sociales funcionan como una vitrina de la vida íntima. El profesional señaló que esta dinámica se vuelve perjudicial cuando ocurre una separación.
«Hay que resistir la tentación de mirar de más. Hay algunos que se meten en el Instagram del ex ¿Para qué? Para sufrir. Mirar si está lindo, viejo, bárbaro, si adelgazó, engordó o si está con alguien», reflexionó el especialista.
Rolón explicó que este acto puede estar vinculado a un «goce» entendido como el placer que genera el dolor. «A diferencia del placer convencional, este goce es la satisfacción de esa pulsión de muerte destructiva, de flagelarte o ser masoquista. Cuando sufrís, hay un costado destructivo en vos que siente muchísimo placer», detalló.
Además, ejemplificó con la situación en la que una persona ingresa a la red social para «ver qué subió» su expareja. «Se empieza a interpretar los mensajes con un delirio de interpretación donde todo tiene que ver con uno mismo. Por ejemplo, si el ex pone ‘Qué lindo día’, la persona piensa: ‘¿Cómo sabe que dentro de dos meses y tres días cumplo años?'», ilustró.
Como solución, Rolón propone «superar y duelar el vínculo como corresponde», priorizando la sanación mental por sobre la curiosidad que impide cerrar ciclos pasados.
