El conjunto español cayó en cuartos de final tras una serie de decisiones arbitrales controvertidas que desataron las críticas del cuerpo técnico y la prensa especializada.
Por segundo año consecutivo, el Real Madrid no logró acceder a las semifinales de la Champions League. El equipo fue eliminado por el Bayern Múnich con un marcador global de 6-4, en un partido de vuelta en Alemania que estuvo marcado por acciones arbitrales que generaron debate.
Con el resultado parcial 1-1 en el encuentro, el árbitro esloveno Slavko Vincic señaló una falta del austríaco Konrad Laimer sobre el marroquí Brahim Díaz, decisión que algunos medios españoles calificaron como «falta inexistente» al no percibirse un contacto claro en las repeticiones. El tiro libre resultante, ejecutado por el turco Arda Güler, terminó en el segundo gol madridista que empató la serie.
Sin embargo, la acción más polémica ocurrió a falta de cinco minutos para el final. Tras una falta táctica ligera del francés Eduardo Camavinga sobre Harry Kane, el volante retuvo el balón brevemente. El árbitro Vincic le mostró una segunda tarjeta amarilla, lo que significó la expulsión del jugador. Según reportes, el colegiado habría mostrado dudas antes de mostrar la tarjeta roja, procediendo luego de que jugadores del Bayern se lo señalaran.
El director técnico del Real Madrid, Álvaro Arbeloa, criticó duramente la decisión: «Nadie entiende que expulses a un jugador por algo así, en un partido como éste. Creo que el árbitro le sacó la tarjeta porque no sabía que ya tenía una amarilla… Tuvieron que ir los jugadores del Bayern a decirle que era la segunda». Arbeloa calificó el hecho como «totalmente inexplicable e injusto» y afirmó que la eliminatoria «se acabó en ese momento».
El canal de televisión del club también cuestionó la actuación arbitral, señalando que «la segunda amarilla es totalmente injusta» y que la decisión «perjudicó los intereses de Real Madrid». Por su parte, los jugadores madridistas limitaron sus comentarios. Jude Bellingham calificó la segunda amonestación a Camavinga como «una broma», mientras que Antonio Rüdiger prefirió abstenerse de declarar.
El Bayern Múnich, que logró la clasificación, no se pronunció en profundidad sobre las polémicas arbitrales. El foco ahora estará en las semifinales de la Champions League, donde el equipo alemán buscará su lugar en la final.
