Reportes de seguridad informática confirman un aumento de ataques digitales contra plantas de agua y control aéreo en la región, pese a la tregua en operaciones militares terrestres.
Pese al alto al fuego y al cese momentáneo de las operaciones militares terrestres en Medio Oriente, la ofensiva informática contra infraestructuras críticas ha escalado en varios países. Según datos consolidados en un reporte de la firma Check Point, grupos vinculados a Irán ejecutaron vectores de ataque mediante malware de borrado de datos contra servidores de la autoridad hídrica nacional de Israel.
En paralelo, el sistema de control aéreo de Teherán sufrió una inyección de código que alteró los parámetros de las señales de los radares secundarios. En las plantas potabilizadoras de la región de Galilea, sensores detectaron niveles anómalos de cloro tras un acceso remoto no autorizado, mientras que cortes de agua en el sur de Israel afectaron a miles de hogares.
Estos incidentes han demostrado que la infraestructura civil se ha convertido en un objetivo preferido para grupos no estatales, logrando efectos desestabilizadores sin una violación formal de los tratados de paz. La ofensiva digital ha provocado fallas sistémicas en la provisión de agua potable y el monitoreo del tráfico aéreo.
La Agencia de Seguridad de Infraestructura y Ciberseguridad (CISA) de Estados Unidos emitió una alerta sobre la vulnerabilidad de los protocolos de comunicación industrial. Los costos de reparación y fortalecimiento de seguridad en centrales hidroeléctricas ascienden a cientos de millones de dólares.
En respuesta, el gobierno israelí ha ordenado un aumento del presupuesto para la protección de activos sensibles, calificando los incidentes como una extensión de la agresión por medios tecnológicos. Irán, por su parte, autorizó el despliegue de nuevas unidades de ciberguerra para proteger sus centros de datos petroleros.
