La jugada de mano de Lautaro Rivero en el área durante el Superclásico derivó en un penal y una amarilla. Te explicamos el fundamento reglamentario y el criterio arbitral aplicado por Darío Herrera.
La jugada no fue sancionada con tarjeta roja porque el árbitro consideró que el bloqueo de Lautaro Rivero con la mano no evitó una ocasión manifiesta de gol por manipulación deliberada, sino que fue una infracción técnica durante una disputa de balón. Según el reglamento, al ser una acción de bloqueo de remate, la sanción corresponde a penal y, en caso de considerarse imprudencia, tarjeta amarilla, evitando la expulsión directa.
La gran duda del público presente y los televidentes fue inmediata: ¿por qué no fue expulsión? Según el reglamento de la IFAB (International Football Association Board) y el criterio arbitral aplicado en la Liga Profesional, la sanción de tarjeta roja por mano depende exclusivamente de si el jugador evitó un gol o una ocasión manifiesta de gol con intención o de manera ilícita.
En esta situación, el árbitro Darío Herrera determinó que, si bien el brazo del defensor estaba extendido y bloqueó la trayectoria, no se configuró la «ocasión manifiesta de gol» en grado extremo que amerite la tarjeta roja. El hecho de que el remate fuera un disparo potente y no una jugada de control donde el delantero eludía al arquero, permite que la sanción se limite al penal y a la amonestación (o incluso solo al penal si el árbitro considera que fue un intento legítimo de disputa).
Al tratarse de una acción defensiva donde el jugador Rivero intentaba bloquear un remate y no cortar deliberadamente un gol con la mano en la línea, el árbitro interpretó que la tarjeta amarilla era suficiente para castigar la infracción técnica. Este criterio de «triple sanción» (penal, expulsión y suspensión) ha sido suavizado en los últimos años para evitar castigos excesivos en jugadas accidentales dentro del área.
