Tras dos semanas de medidas de fuerza en los accesos a los puertos de Bahía Blanca y Quequén, la Cámara de Puertos Privados Comerciales reportó una paralización logística que habría frenado exportaciones por un valor estimado de US$450 millones, con más de 30 buques en espera.
La protesta de transportistas de granos en los accesos a las terminales portuarias del sur de la provincia de Buenos Aires, que se extendió por catorce días, generó una interrupción del flujo logístico que, según estimaciones de la Cámara de Puertos Privados Comerciales (CPPC), dejó de ingresar al país un valor aproximado de US$450 millones en exportaciones.
La entidad detalló que la medida de fuerza, originada en el reclamo por una recomposición tarifaria frente al aumento del precio del combustible, dejó a más de 30 buques en espera y paralizó el embarque de entre 700.000 y 1,5 millones de toneladas de granos.
Si bien la mayoría de las cámaras del sector acordaron un nuevo cuadro tarifario con un aumento del 14% en los valores de referencia, lo que permitió normalizar progresivamente la operatoria en el puerto de Bahía Blanca, un grupo de transportistas autoconvocados mantiene la paralización en el puerto de Quequén.
La CPPC advirtió que esta situación afecta directamente la cadena de pagos de productores, acopios, cooperativas, industrias y exportadores, además de postergar el ingreso de divisas y la recaudación impositiva correspondiente. En su comunicado, la cámara señaló que «un minoritario grupo de transportistas autoconvocados con zona de influencia en Puerto Quequén mantiene de rehén a una parte significativa de la exportación agropecuaria nacional».
Desde la cámara insistieron en un pedido a las autoridades nacionales, provinciales y municipales, así como al Poder Judicial, para que «restablezcan el orden con urgencia, dentro del marco de la ley».
Por su parte, Carlos Geneiro, secretario general de la Unión Nacional de Transportistas y Afines (UNTRA), señaló que la medida de fuerza en la provincia perdió efectividad tras el acuerdo tarifario, al que calificó como «mal arreglado». Indicó que las cargas se están desviando a otros puertos como Bahía Blanca y Rosario, y consideró inviable la extensión de la protesta.
