La agencia federal estadounidense, en colaboración con otros organismos, analiza si existe conexión entre una serie de incidentes que involucran a personal de laboratorios de tecnología nuclear.
El Buró Federal de Investigaciones (FBI) confirmó que inició una investigación para determinar la existencia de posibles vínculos entre la muerte y la desaparición de científicos y personal de laboratorios de tecnología nuclear ocurridos en los últimos años. La iniciativa, comunicada oficialmente, tiene como objetivo «buscar conexiones» entre los distintos episodios.
En la tarea colaboran el Departamento de Energía, el Departamento de Defensa y policías estatales y locales. El tema cobró relevancia pública y en redes sociales, donde circularon diversas teorías, a pesar de que no se han establecido conexiones evidentes entre los sucesos. El expresidente Donald Trump se refirió al asunto calificándolo de «bastante serio».
Hasta el momento, se conoce que cuatro de los casos están vinculados al condado de Los Ángeles. Las investigaciones incluyen las circunstancias de la muerte del astrofísico Carl Grillmair, del Centro de Procesamiento y Análisis de Infrarrojos (IPAC) de Caltech, y de los expertos del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA: Michael David Hicks, Frank Maiwald y Mónica Jacinto Reza, esta última desaparecida.
Otros casos bajo análisis son la desaparición del mayor general retirado William Neil McCasland, exdirector del Laboratorio de Investigación de la Fuerza Aérea; la muerte del científico Jason Thomas, encontrado tras desaparecer en Massachusetts; y el fallecimiento de Amy Eskridge, investigadora del Institute for Exotic Science.
Asimismo, el FBI investiga la muerte del científico portugués Nuno Loureiro, director del Centro de Ciencia del Plasma y Fusión del MIT, asesinado en su residencia. Las autoridades atribuyeron el homicidio a un sospechoso vinculado a otro tiroteo. Completan la lista las desapariciones de los expertos Melissa Casias, Anthony Chávez y Steven García.
