El intercambio comercial de marzo de 2026 registró un superávit de US$ 2.523 millones, superando ampliamente las proyecciones. El sector energético explicó el 43% de este resultado, marcando un cambio estructural en la balanza comercial argentina.
La balanza comercial argentina registró un superávit de US$ 2.523 millones durante marzo de 2026, según datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censo (Indec). Este resultado más que duplicó la mediana de las proyecciones de analistas, que se ubicaba en US$ 1.019 millones.
Las exportaciones alcanzaron los US$ 8.645 millones, con un incremento interanual del 30,1%. Por su parte, las importaciones sumaron US$ 6.122 millones, con una suba del 1,7% en igual comparación. El intercambio comercial total del mes fue de US$ 14.766 millones.
Un dato destacado fue el desempeño del sector energético. La balanza energética arrojó un saldo positivo de US$ 1.090 millones, explicando el 43% del superávit comercial total del mes. Las exportaciones de combustibles y energía alcanzaron un récord histórico para marzo, con US$ 1.235 millones, mientras que las importaciones del rubro fueron de US$ 145 millones.
Según un análisis del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), el saldo energético de marzo mejoró en US$ 294 millones respecto al mismo período de 2025, impulsado por mayores exportaciones y menores importaciones.
En cuanto a la composición de las exportaciones, todos los grandes rubros mostraron incrementos interanuales: los productos primarios subieron 56,2%, las manufacturas de origen industrial 26,4%, las manufacturas de origen agropecuario 18,9% y los combustibles y energía 23,2%.
Por el lado de las importaciones, el Indec señaló que, pese a la leve mejora interanual, las compras al exterior crecieron significativamente menos que las ventas y se mantuvieron prácticamente estables en términos mensuales desestacionalizados. Algunos analistas interpretan esta dinámica como un reflejo de una demanda interna aún moderada.
El resultado de marzo consolida la tendencia del sector externo como un sostén clave para la economía, con un rol cada vez más protagónico de la energía, junto al tradicional aporte del sector agroexportador.
