A cien años de su nacimiento, una serie documental repasa la vida de la aristócrata española, figura controvertida y popular que desafió convenciones y se convirtió en un símbolo cultural.
En 1926, en el Palacio de la Liria de Madrid, nació Cayetana Fitz-James Stuart, quien se convertiría en la XVIII Duquesa de Alba. Heredera de uno de los títulos nobiliarios más importantes de España, su vida transcurrió entre la alta aristocracia, marcada por episodios históricos como la Guerra Civil y el exilio, pero también por una personalidad que frecuentemente desafiaba los estereotipos de su entorno.
Netflix ha incorporado recientemente la serie documental «Cayetana, la duquesa de todos», una producción original de Canal Sur de Andalucía que conmemora el centenario de su nacimiento. La serie ha logrado posicionarse en el top ten de la plataforma en varios países, renovando el interés por su figura.
La duquesa, que acumulaba 47 títulos nobiliarios, era conocida por su carisma popular y su profunda identificación con la cultura andaluza, especialmente con Sevilla, donde residía en el Palacio de las Dueñas. Se la recuerda por su pasión por el flamenco, los caballos y su trato cercano, actitudes que contrastaban con su origen madrileño y su estatus.
Su vida personal también fue objeto de atención. Contrajo matrimonio en tres ocasiones: primero con Luis Martínez de Irujo, con quien tuvo seis hijos; luego con el escritor y exsacerdote Jesús Aguirre; y finalmente, en 2011, con Alfonso Díez, un hombre 24 años menor, decisión que generó polémica familiar y mediática.
El documental también aborda aspectos más íntimos, como las complejas relaciones familiares, incluyendo testimonios de algunos de sus hijos y la relación especial que, según se señala, mantuvo con tres de sus nueve nietos.
Cayetana Fitz-James Stuart falleció el 20 de noviembre de 2014, a los 88 años, dejando tras de sí la imagen de una mujer fuerte, culta y de carácter, que supo navegar su vida entre la tradición aristocrática y su deseo de autonomía.
