En marzo se firmaron 5.590 escrituras de compraventa en la Ciudad de Buenos Aires, un 17,8% más que en el mismo mes de 2025. Sin embargo, las operaciones con crédito hipotecario cayeron un 15,9% interanual, lo que marca una recuperación parcial del mercado impulsada principalmente por compradores con capital propio.
Después de un arranque de año débil, en el que el mercado inmobiliario sintió el aumento de las tasas de interés de los créditos hipotecarios, marzo mostró un repunte que sorprendió a los propios actores del sector. Según el Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, en el tercer mes del año se firmaron 5.590 escrituras de compraventa, un 17,8% más que en marzo de 2025 y un salto del 56,7% respecto de febrero (3.567 escrituras).
El dato corta una racha de cuatro meses consecutivos de baja y posiciona a marzo como el sexto mejor registro histórico para ese mes, aunque todavía lejos de los niveles de 2018, en pleno boom de créditos UVA. El mismo Marcos Galperin, creador de Mercado Libre, se sorprendió con el dato y en su cuenta de X posteó: “en marzo se escrituraron 18% más propiedades que el año pasado y es el segundo mejor marzo de los últimos 10 años… Una recesión rarísima esta”. El presidente Javier Milei reposteó su publicación.
Sin embargo, el crecimiento tiene matices. El monto total operado alcanzó los $902.972 millones, con una suba interanual del 46%. En promedio, cada operación se ubicó en $161,5 millones, equivalentes a US$113.802, lo que implica una caída del 4,1% en dólares. Es decir, se venden más propiedades, pero más baratas en moneda extranjera. En el mercado aseguran que se están dando operaciones a dos velocidades: los tickets más bajos se adquieren mediante crédito hipotecario y los más altos se compran con cash.
En marzo se registraron 834 escrituras con crédito, lo que representa una caída del 15,9% interanual, aunque una suba con respecto al mes anterior (cuando se formalizaron 592 actos). Hoy, apenas explican el 14,9% del total de operaciones y se espera que continúe igual en los próximos meses. “La buena noticia es que, si bien bajó el crédito, no se desplomó como en otros años cuando se pinchaba”, afirman desde el sector.
“Recuperamos la suba interanual después de cuatro meses con algunas bajas. Ahora hay que ver la dinámica del crédito”, sintetizó Magdalena Tato, presidenta del Colegio de Escribanos. Y agregó: “El crédito no solo impulsa operaciones, también permite el acceso a la vivienda. Es un estímulo que hayan bajado algunos bancos las tasas, pero hay mucho por crear en ese sentido”.
En el sector estiman que por cada hipoteca se generan hasta 2,5 operaciones adicionales. Sin ese efecto derrame, el crecimiento queda acotado. La reciente baja de las tasas de los préstamos, a partir de inicios de este año, trae un poco de luz verde al sector hipotecario, que el mercado espera que se vea reflejado en los próximos meses.
La comparación histórica deja en evidencia el cambio de escenario. En marzo de 2018, en pleno auge de los UVA, se habían registrado más de 2.200 hipotecas, un 166% más que hoy. Hoy, en cambio, el mercado se sostiene más sobre compradores con liquidez o acceso a dólares propios. Según Soledad Balayán, titular de Maure Inmobiliaria, esto responde a una percepción de oportunidad: “Hay un segmento que entiende que las propiedades están a buen precio y se anima a comprar”.
El tipo de cambio juega un rol silencioso pero determinante. Un dólar estable e incluso apreciado tiende a mejorar la capacidad de compra en términos reales. Dan Obetko, gerente residencial premium de Interwin, convalida esta tendencia: “Como los precios están estables se cierran operaciones. Lo que está bien tasado, bien ubicado y publicado con precios que el mercado convalida, tiene buen nivel de consultas y reservas”.
Para Fabián Achával, economista y titular de la inmobiliaria homónima, el salto responde más a un efecto arrastre que a un cambio estructural: “Es un mes de recupero de operaciones que no se hicieron en enero y febrero. Se está normalizando un poco el mercado después de un primer bimestre malo”.
