El arquero argentino agredió al capitón del Huesca, Jorge Pulido, tras ser expulsado en el clásico ante el Zaragoza. El Comité de Disciplina evalúa una pena ejemplar.
Lo que debía ser el cierre de un vibrante clásico ante el Huesca terminó en un escenario dantesco para Esteban Andrada. El arquero argentino, ex Boca y Monterrey, perdió los estribos en los minutos finales: tras ser expulsado por empujar a un rival, desató una batahola en la que terminó golpeando brutalmente en el rostro a Jorge Pulido, capitán del equipo contrario.
A pesar de que el guardameta mostró su arrepentimiento y pidió disculpas públicas alegando no tener antecedentes violentos, la prensa española y los analistas arbitrales coinciden en que el castigo será ejemplar. Eduardo Iturralde González, referente arbitral en España, fue tajante: “El Comité de Disciplina tiene que ir a lo máximo por el bien de la competición”.
El futuro de “Sabandija” está en manos del Comité de Disciplina, que se basará en el artículo 103 del reglamento del fútbol español referido a las agresiones. De confirmarse una sanción elevada, Andrada entraría en la lista negra de las penas más severas de la historia de La Liga, compartiendo lugar con nombres como el de Germán “Mono” Burgos, quien en su momento recibió 11 jornadas de suspensión.
Más allá de lo que dictamine la justicia deportiva, las consecuencias institucionales son inmediatas. Al Zaragoza solo le quedan cinco encuentros para terminar la temporada y el club ya emitió un comunicado repudiando el accionar violento de su arquero, confirmando que tomarán medidas disciplinarias internas. En Aragón ya se habla de un “fin de ciclo” prematuro. El préstamo de Andrada vence en junio y la dirigencia no ejecutaría la opción de compra. Con este panorama, el argentino debería regresar a Monterrey para cumplir allí la sanción pendiente, cerrando su etapa en España de la peor manera posible.
