Un informe de la consultora Zuban Córdoba indica que el 64,5% desaprueba la gestión nacional y el 71,2% de los argentinos considera necesario un cambio de gobierno, aunque sin una alternativa clara.
El clima político argentino atraviesa un punto de inflexión. El último informe de la consultora Zuban Córdoba confirma una tendencia que ya no aparece como coyuntural sino estructural: el deterioro en la imagen del gobierno nacional se estabiliza en niveles altos y convive con una creciente demanda de cambio que, sin embargo, no logra traducirse en una alternativa clara.
Con un 64,5% de desaprobación y apenas 34,3% de aprobación, la gestión nacional se ubica en un escenario que, según el propio análisis del estudio, configura “una administración con problemas políticos serios a mitad de mandato”. Lejos de tratarse de un salto abrupto, el dato refleja una continuidad en la tendencia de los últimos meses, lo que refuerza la idea de desgaste sostenido.
Uno de los aspectos más relevantes del informe es la profunda brecha de género. El rechazo al oficialismo alcanza casi el 70% entre las mujeres, cerca de diez puntos por encima del segmento masculino. La diferencia no aparece como un fenómeno pasajero sino como un dato estructural que condiciona cualquier estrategia electoral futura.
En paralelo, el estudio también expone tensiones internas dentro del propio oficialismo. La imagen negativa del presidente supera el 60%, mientras que figuras clave del espacio, como Karina Milei y Manuel Adorni, registran niveles de rechazo superiores al 65%. Incluso la dirigente mejor posicionada del gabinete, Patricia Bullrich, presenta una imagen negativa del 55,5%. El desgaste, en este sentido, ya no es exclusivamente presidencial sino que se extiende al conjunto del armado político.
Pero el dato más contundente del informe es otro: el 71,2% de los argentinos considera que hace falta un cambio de gobierno. En términos políticos, se trata de una cifra que, en otros contextos, podría anticipar un escenario de crisis terminal. Sin embargo, el estudio introduce un matiz clave: la demanda de cambio no está acompañada por una oferta política que genere confianza.
Esa tensión se refleja también en el comportamiento electoral proyectado. En distintos escenarios, ninguna fuerza logra despegar con claridad y el electorado aparece fragmentado entre oficialismo, peronismo y otras opciones, con altos niveles de indecisión. Incluso entre quienes votaron al actual presidente en el ballotage, el 40,1% afirma sentirse defraudado, aunque casi la mitad aún no comparte esa percepción.
La encuesta, realizada sobre 2000 casos a nivel nacional entre el 25 de abril y el 1 de mayo de 2026, con un margen de error de +/- 2,19%, describe así un escenario de empate de debilidades: un gobierno que pierde iniciativa y una oposición que no logra consolidarse como alternativa.
“La Argentina de mayo de 2026 es, en definitiva, una sociedad que sabe con mucha más claridad lo que no quiere que lo que quiere”, sintetiza el informe. En ese contexto, el desafío político hacia 2027 parece menos vinculado a la crítica del presente que a la capacidad de construir una propuesta creíble. Según el diagnóstico de Zuban Córdoba, quien logre articular una alternativa con amplitud y confianza tendrá una ventaja decisiva en un escenario donde, por ahora, nadie logra capitalizar el malestar social.
