Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) arrestaron a una mujer venezolana y a sus dos hijos menores de edad en Alamo Heights, Texas, cuando se dirigían a la parada del autobús escolar. El operativo generó preocupación entre familias migrantes de la zona.
El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) detuvo a María Betania Uzcátegui Castillo, una madre venezolana, junto a sus hijos de nueve y 11 años en el área metropolitana de San Antonio, Texas. El arresto ocurrió mientras caminaban hacia la parada del autobús escolar, en la localidad de Alamo Heights.
De acuerdo con testigos citados por N+ Univision, al menos seis vehículos rodearon a la madre y a sus hijos. Una residente afirmó que los agentes “la acorralaron como si fuera una delincuente”. Otra testigo recordó haber visto a la hija llorando mientras los oficiales exigían información sobre el paradero del esposo de Uzcátegui.
Paralelamente, otros agentes se dirigieron al departamento donde se encontraba Andrés, padre de los menores. Según su relato, los oficiales intentaron forzarlo a entregarse mediante amenazas vinculadas con su familia. Andrés aseguró que los agentes le advirtieron que podían separar a su hijo de Betania y colocarlo bajo custodia estatal si no obedecía.
El padre también afirmó que los agentes reconocieron que buscaban a otra mujer llamada Jocelyn y que se habrían equivocado. Sin embargo, igualmente avanzaron con la detención, aunque la familia tenía un proceso migratorio abierto y una audiencia prevista para 2027. Los venezolanos llegaron a EE.UU. en 2021 y obtuvieron asilo. Andrés, que finalmente quedó en libertad, aseguró que ninguno tiene antecedentes criminales.
Actualmente, Betania y sus hijos permanecen detenidos en el centro de detención de Dilley y ya cuentan con un abogado defensor. Residentes de Alamo Heights afirmaron que la presencia de vehículos sospechosos modificó la rutina diaria, con automóviles recorriendo las calles en horarios escolares. El temor aumentó tras la detención, y algunos habitantes consideran que los menores podrían ser utilizados como “carnada” para localizar a sus padres. Vecinos reportaron persecuciones hasta supermercados cercanos.
Frente a la situación, residentes de la ciudad comenzaron a organizar recorridos para asistir a familias migrantes, pasando casa por casa para recoger a los niños y acompañarlos hasta el transporte escolar.
