El quiebre de sistemas complejos, las guerras en curso y la interdependencia económica plantean un escenario de riesgos sistémicos para la comunidad internacional, según un análisis de los principales conflictos actuales.
La definición de “colapso” aplicada a la sociedad global refiere al quiebre drástico y prolongado del gobierno, la economía y la cultura que impide satisfacer las necesidades básicas de la humanidad. Este proceso implica transformación forzosa, violencia, pérdida de complejidad social y declive de sistemas difíciles de recomponer. De volverse sistémico, impulsa desigualdades, violencia, pérdida de identidad cultural, migraciones masivas y crisis sanitarias y ambientales sin precedentes.
Los conflictos actuales y la interconectividad tecnológica y económica global conforman un escenario de riesgo. A continuación, se detallan los principales focos de tensión:
- Guerra en Ucrania: Iniciada en febrero de 2022, continúa como un conflicto prolongado de desgaste con implicancias estratégicas que trascienden la región. La tensión entre Rusia y la OTAN mantiene abierto un riesgo de escalada entre grandes potencias.
- Guerra civil en Siria: Desde 2011, con la caída del régimen en diciembre de 2024, el conflicto entró en una nueva etapa de fragmentación interna y desafíos de reconstrucción. Se estiman más de 500.000 muertos y millones de desplazados.
- Tensión en el mar de China Meridional y estrecho de Taiwán: Disputas por recursos y soberanía que involucran a China, Vietnam, Filipinas y Malasia, con riesgo de escalada económica y militar. La presión china y la respuesta estadounidense en Taiwán configuran un escenario de alto riesgo.
- Crisis en Myanmar: Desde el golpe militar de 2021, el país enfrenta un conflicto interno prolongado con fragmentación territorial e inestabilidad regional.
- Conflictos en el cuerno de África: Con particular intensidad desde 2020, Sudán, Etiopía, Sudán del Sur y Somalia enfrentan guerras internas que generan una crisis humanitaria y una ola de refugiados hacia Europa.
- Conflicto entre Israel y Palestina: Intensificado desde octubre de 2023, con impacto regional y participación indirecta de múltiples actores. La disputa territorial y de identidad no encuentra solución.
- Tensión entre Irán, Estados Unidos e Israel: Afecta el comercio global de petróleo y gas, con riesgo de escalada regional y crisis humanitaria. El programa nuclear iraní y la confrontación indirecta incrementan la incertidumbre.
Entre los factores que incrementan la peligrosidad global se destacan la proliferación de actores con capacidad nuclear, el desarrollo de nuevas tecnologías como inteligencia artificial y drones de bajo costo, la guerra cibernética, la guerra híbrida y la competencia por recursos estratégicos. La fragmentación de cadenas de suministro y el uso de instrumentos económicos como herramientas de presión geopolítica redefinen las relaciones de poder.
Como señaló Esquilo, “la primera víctima de la guerra es la verdad”. En un contexto de alta incertidumbre, la comunidad internacional enfrenta desafíos que requieren atención y cooperación para evitar escenarios de crisis mayores.
