Tras las intensas precipitaciones de abril, el temor a un invierno con excesos hídricos creció en el sector agropecuario. Sin embargo, los especialistas consultados por Sentido Nacional aseguran que, por ahora, las proyecciones indican un escenario de lluvias normales para los próximos meses.
Las lluvias de las últimas semanas de marzo y, sobre todo, los acumulados de abril generaron inquietud en el campo. El centro oeste de Buenos Aires y el norte del país fueron las zonas más afectadas, con registros que superaron los 300 mm en el cuarto mes del año.
El recuerdo del semestre frío de 2025, cuando las precipitaciones estuvieron muy por encima de lo normal y provocaron graves inundaciones en la provincia de Buenos Aires, sigue presente. A eso se sumaron rumores sobre un posible «Niño» de intensidad excepcional, sin precedentes en las últimas tres décadas.
Sin embargo, al analizar los datos disponibles y compararlos con las series estadísticas, las expectativas catastróficas para el semestre frío de 2026 no tienen fundamentos sólidos, según explicó Alfredo Elorriaga, consultor de GEA/BCR, en diálogo con este medio.
«Hay buenas noticias para el sector del agro: la proyección es de lluvias normales para el semestre frío», afirmó Elorriaga. Y agregó: «Niño sí, súper Niño, por ahora, no». Esto permitiría buenas perspectivas de lluvias a partir de la primavera para la definición del trigo y el ciclo de la siembra gruesa.
El especialista aclaró que, si bien los últimos datos de la NOAA muestran una clara tendencia hacia un evento Niño, aún no es posible determinar su intensidad. «Para hablar de un Niño fuerte o muy fuerte hay que observar valores por encima de 2,5 °C de anomalía durante dos o tres períodos seguidos. Por eso es importante seguir la evolución y ver los valores de julio y agosto», explicó.
En cuanto al comportamiento del océano Atlántico, que fue clave en las lluvias del año pasado, Elorriaga señaló que para este invierno se espera un enfriamiento significativo frente a las costas de Sudamérica entre julio y septiembre. «Esto significa que el Atlántico no estaría sumando humedad adicional, como sí ocurrió en el invierno anterior», detalló.
De esta manera, el escenario para los próximos seis meses sería de lluvias normales, con buenas condiciones de siembra durante la primavera para el inicio de la campaña gruesa. «Es alentador, pero es lo que podemos concluir según los datos que manejamos y los pronósticos actuales sobre el comportamiento esperable de los dos océanos», concluyó el consultor.
