Un día después de las declaraciones del arzobispo porteño Jorge García Cuerva, el presidente Javier Milei y su entorno buscaron reducir la tensión con la Iglesia Católica.
Buenos Aires, 26 de mayo (NA). El Gobierno nacional trató de bajar el tono a las tensiones con la Iglesia Católica luego de las críticas formuladas por el arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, durante el Tedeum del 25 de mayo.
Fuentes oficiales indicaron que la visita del Papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre, influyó en la decisión de evitar un conflicto abierto. El presidente Javier Milei calificó la homilía de García Cuerva como «una opinión absolutamente válida» y afirmó que «no tengo nada de qué quejarme. Me parece que abre un diálogo y un debate. Me parece que eso es supervalioso».
No obstante, el mandatario se distanció de uno de los conceptos centrales del arzobispo, quien equiparó la virulencia en redes sociales con terrorismo. Milei sostuvo: «A mí no me parece que personas en Twitter diciendo lo que piensan sea terrorismo. Terrorismo a mí me parece que es cuando el Estado persigue a las personas o gente poniendo bombas, gente sembrando el terror».
En la Casa Rosada persiste el recelo hacia el rol de la Iglesia. Según pudo saber la Agencia Noticias Argentinas, en el Gobierno consideran que la institución eclesiástica no valora la política social encabezada por la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, ni reconoce la baja de la pobreza del 57% al 28% registrada en el segundo semestre de 2025. «Juegan para el peronismo y buscan continuar con el pobrismo», afirmaron fuentes oficiales.
El diputado nacional de La Libertad Avanza, Bertie Benegas Lynch, expresó que «el mensaje de García Cuerva fue lamentable e injusto con los logros del gobierno». Y agregó: «Algunos militan con sotana el regreso del peronismo que nos dejó 57% de pobres. La permanente demonización del individuo, la riqueza y la romantización de la pobreza, los deja siempre en un mal lugar».
García Cuerva, por su parte, también había criticado una semana antes al jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, por los operativos en barrios populares denominados «Tormenta Negra».
