La temporada de gripe aviar en granjas españolas desde otoño ha llevado al sacrificio de 2,7 millones de aves ponedoras (5,6 % del censo) y a una caída en la producción de 32,5 millones de docenas de huevos, lo que ha contribuido al aumento del precio del producto, según informó la Asociación Española de Productores de Huevos (Aseprhu).
Madrid, 30 may (EFE).- La temporada de gripe aviar en las granjas españolas desde otoño ha sido calificada como «muy dura» por la directora de la Asociación Española de Productores de Huevos (Aseprhu), Mar Fernández, quien confirmó en una entrevista con Efeagro que se han sacrificado 2,7 millones de aves ponedoras, equivalentes al 5,6 % del censo, y se ha registrado un descenso en la producción de 32,5 millones de docenas de huevos. Estos factores han contribuido al alza del precio del producto.
Fernández repasó la situación sectorial, marcada por el impacto sanitario en la cabaña y por la inflación que afecta a este alimento. Los focos de influenza aviar, con 16 brotes desde septiembre pasado y ocho de ellos en gallinas ponedoras, han reducido el censo actual de gallinas ponedoras en España a 47,2 millones de aves, tras perder casi tres millones de ejemplares.
Según Fernández, es «pronto» para tener un impacto económico de la influenza aviar en las granjas afectadas, ya que muchas aún están desarrollando el protocolo sanitario tras detectarse un positivo. El periodo entre la detección del positivo, el vaciado sanitario y la reapertura de las naves supera el medio año, indicó.
Fernández sostuvo que la influenza aviar es una «amenaza» que el sector «va a tener que afrontar este año y los siguientes», por lo que «hay que seguir trabajando para intentar reducir los riesgos en el futuro» y «ahí es fundamental elevar la bioseguridad».
El impacto de la gripe aviar, con un menor censo de ponedoras en España y en la Unión Europea, sumado a un consumo creciente (los hogares compraron un 3 % más de huevo en el último año, según datos de noviembre de 2025) y la reconversión de «muchas» granjas para eliminar las jaulas, han generado una «tormenta perfecta» para la inflación, que fue del +14,7 % anual en abril pasado.
Pese al contexto, Fernández explicó que el huevo sigue siendo un alimento básico que no se deja de consumir por su relación calidad-precio «muy buena» y por su «mejor perfil nutricional».
En cuanto al impacto de la guerra en Oriente Medio, el sector productor está «alerta» por cómo puede afectar al suministro de vitaminas, minerales o aminoácidos importados desde Asia. Por el momento «hay disponibilidad», pero siguen pendientes de la evolución del conflicto, que también ha afectado al coste de insumos y materias primas como los envases.
La guerra arancelaria impulsada por Estados Unidos no afecta en gran medida al sector, según Fernández, porque vende poco a ese destino. No obstante, lamentó la diferencia de exigencias en cuanto a producción y trazabilidad entre los productores comunitarios y los estadounidenses, lo que genera una «distorsión» de la competencia «que juega a favor de Estados Unidos», subrayó.
En relación al impulso de la Unión Europea a acuerdos de libre comercio, como el cerrado con los países del Mercosur, Fernández consideró «lógico» que el club comunitario busque «alternativas» a las «distorsiones que genera Estados Unidos en el comercio mundial». Sin embargo, se quejó de estos pactos porque la UE es «tremendamente exigente» con los requisitos de producción interna, lo que conlleva «mayores costes» y «reduce la competitividad» respecto a las importaciones. La «única manera» de proteger este modelo europeo de producción es «exigir a los alimentos importados los mismos» estándares y exigencias en bienestar animal, alimentación, sostenibilidad medioambiental o uso de medicamentos veterinarios, concluyó.
