El Departamento de Estado y el Tesoro estadounidense anunciaron sanciones contra altos mandos del Movimiento 23 de Marzo (M23) y las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR) por su responsabilidad en violencia étnica y desestabilización en el este de la RDC.
El Gobierno de Estados Unidos anunció el martes nuevas sanciones contra miembros de la cúpula de los grupos armados Movimiento 23 de Marzo (M23) y Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR). La medida busca abordar las amenazas a la estabilidad y la violencia étnica en el este de la República Democrática del Congo (RDC), país que enfrenta una crisis humanitaria por una cepa de ébola que causó más de 40 muertes.
En un comunicado firmado por el portavoz del Departamento de Estado, Thomas Pigott, se detalló la designación de altos mandos de ambas organizaciones, previamente incluidas en la lista de grupos sancionados por Washington.
El Departamento de Estado identificó a Gustave Kubwayo como “comandante de una unidad de inteligencia y operaciones especiales de las FDLR”, grupo formado en el año 2000 por refugiados hutu y milicias ruandesas tras el genocidio de 1994. La cartera estadounidense sostuvo que las FDLR “han perpetrado violencia étnica contra civiles, utilizado niños soldados, cometido violencia sexual y lanzado ataques transfronterizos que siguen amenazando la seguridad de Ruanda”.
Por otra parte, Washington sancionó a John Imani Nzenze, descrito como “jefe de inteligencia del M23”, grupo armado respaldado por Ruanda y señalado por asesinatos, graves violaciones de derechos humanos y ataques contra civiles en el este de la RDC, donde mantiene el control de la ciudad de Goma y zonas de la provincia de Kivu Sur.
Según el comunicado, la administración del presidente Donald Trump está “firmemente comprometida a garantizar que todas las partes cumplan sus compromisos en virtud de los históricos Acuerdos de Washington para la Paz y la Prosperidad y el Marco de Doha”, y afirmó que continuará “utilizando todos los instrumentos disponibles para promover una estabilidad duradera en la región”.
El Departamento del Tesoro también se pronunció sobre las sanciones. Su titular, Scott Bessent, afirmó: “La violencia persistente de los grupos armados está exacerbando una crisis humanitaria ya de por sí grave y representa una amenaza para los intereses de Estados Unidos en la región. Las sanciones impuestas hoy respaldan una resolución pacífica y el fin del derramamiento de sangre”.
La nota, difundida por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), subraya que “Estados Unidos espera que RDC neutralice a las FDLR y a los grupos afiliados” y que “Ruanda retire sus tropas y equipo militar de RDC y cese todo apoyo al M23, de conformidad con los compromisos establecidos” en los acuerdos alcanzados en Estados Unidos y Qatar.
Un episodio de violencia extrema impactó el este de la RDC durante julio de 2025, cuando el grupo armado M23 ejecutó a civiles en al menos 14 aldeas y zonas agrícolas ubicadas principalmente en el territorio de Rutshuru, en la provincia de Kivu del Norte. Un informe de Human Rights Watch (HRW) denunció el asesinato de más de 140 personas, en su mayoría pertenecientes a la etnia hutu, durante una ola de ataques perpetrados por el M23. Estimaciones de la ONU advierten que el número real de víctimas podría superar las 300.
El este de RDC permanece como uno de los escenarios más complejos de África. Según Naciones Unidas, la región alberga valiosos recursos minerales y es disputada por más de cien grupos armados, entre ellos el M23, compuesto principalmente por tutsis congoleños y directamente vinculado a Kigali. Desde el resurgimiento del M23 en 2021, la zona registra desplazamientos masivos y abusos recurrentes a los derechos humanos.
(Con información de Europa Press)
