La actriz que interpretó a Caroline Ingalls en la serie emitida entre 1974 y 1983 describió tensiones salariales con Michael Landon y un proceso personal de adicción al alcohol que abordó en sus memorias.
El 9 de julio de 2025, Netflix estrenará La casa de la pradera, una nueva versión de La familia Ingalls. En ese contexto, resurge la figura de Karen Grassle, quien interpretó a Caroline Ingalls en la serie original. Grassle nació el 25 de febrero de 1942 en Berkeley, California. Estudió en la Universidad de California y continuó su formación en Londres, donde trabajó en compañías teatrales. Antes de llegar a Hollywood, desarrolló una carrera en el teatro, con producciones clásicas y repertorio shakespeariano.
En 1974 fue elegida para interpretar a Caroline Ingalls. Michael Landon interpretó a Charles Ingalls y también fue productor ejecutivo, guionista y director de numerosos episodios. La serie se emitió entre 1974 y 1983.
Grassle sostuvo que la relación profesional con Landon se deterioró cuando solicitó una mejora salarial. En sus memorias Bright Lights, Prairie Dust, publicadas en 2021, afirmó: “Si estabas en una serie de éxito, era común renegociar en función de la popularidad. Michael no quería darme un aumento”. Declaró que su salario era de entre 2000 y 4000 dólares, mientras que Landon cobraba más de 170.000 dólares. Según Grassle, Landon argumentó que su personaje no justificaba un aumento y que debía ganar lo mismo que los actores infantiles.
Grassle describió un ambiente tenso en el set. Afirmó que Landon realizó comentarios obscenos durante las grabaciones de escenas íntimas. “Comenzó una campaña para tratar de disminuir mi valor. Decidió humillarme mientras hacíamos las escenas en la cama. Él hacía terribles bromas sobre la anatomía femenina”, declaró. En su autobiografía, escribió: “No quería escuchar todo el tiempo cómo hablaba de su pene”.
En paralelo, Grassle enfrentó una relación con el alcohol. En 1977, durante una fiesta del elenco, bebió una copa de vino. “Fue la primera y la única vez que bebí mientras trabajaba, pero se desató el infierno”, recordó. La muerte de su padre por cirrosis reforzó su percepción del problema. “No necesitaba que nadie me dijera que esta es una enfermedad mortal, lo supe en primera persona”, escribió. Tardó años en aceptar la magnitud de su adicción.
Tras el final de la serie, Grassle continuó trabajando en teatro, cine y televisión. Se casó en varias oportunidades, atravesó divorcios y adoptó dos hijos. Apoyó campañas para refugios de mujeres víctimas de violencia doméstica e iniciativas por la igualdad de derechos en Estados Unidos.
En 2021 publicó Bright Lights, Prairie Dust. Explicó: “Estaba medio jubilada y no tenía tantos amigos como en Los Ángeles una vez que me mudé. Todos los recuerdos empezaron a aflorar, entonces comencé a escribirlos”. El libro aborda su familia, su alcoholismo y las pruebas que atravesó. “Tuve que bajar la guardia… Fue liberador”, declaró.
Grassle se unió a redes sociales en 2021 y comenzó a asistir a convenciones de fans. “No tenía ni idea de la profundidad del cariño que la gente sentía por este personaje. Me llenó el corazón porque trabajé muy duro para crear algo especial a partir de él, y hubo muchos días en los que no tenía ganas de ir a trabajar”, explicó. Su último posteo en Instagram promociona el documental Little House Homecoming, en el que ella y otros actores narran un viaje a los lugares reales que inspiraron los libros de Laura Ingalls Wilder.
