Diego Milito en Racing y Juan Román Riquelme en Boca llegaron al poder respaldados por su historia dentro de la cancha. Sin embargo, con el paso de los meses, ambos enfrentan cuestionamientos de socios e hinchas por decisiones que contrastan con los compromisos asumidos durante sus campañas.
Buenos Aires, 11 junio (NA) — En el fútbol argentino, varios ídolos deportivos han asumido roles dirigenciales con la promesa de aplicar su capacidad como jugadores. Las gestiones de Diego Milito en Racing y Juan Román Riquelme en Boca son ejemplos de cómo las expectativas generadas durante las campañas electorales pueden chocar con la realidad.
El caso Milito: del ‘salto de calidad’ a las críticas por decisiones deportivas
Durante la campaña que lo llevó a la presidencia de Racing, Diego Milito afirmó que buscaría un ‘salto de calidad’ institucional y deportivo. Sostuvo que la conquista de la Copa Sudamericana debía ser el piso desde el cual construir objetivos ambiciosos. Sin embargo, parte de la masa societaria y de los hinchas cuestiona decisiones tomadas desde su llegada al poder.
Entre los principales reclamos aparece la venta de futbolistas por cifras millonarias, en operaciones que habrían superado los 30 millones de dólares. Varios simpatizantes consideran que el plantel perdió jerarquía respecto del que había obtenido títulos internacionales. Otro foco de conflicto fue la salida de Gustavo Costas: el entrenador firmó un contrato por tres años, pero fue despedido cinco meses después de su renovación. También existen críticas por el estado del campo de juego del estadio Presidente Perón, cuya mejora integral había sido prometida durante la campaña.
Riquelme y las promesas pendientes en Boca
En Boca, Juan Román Riquelme construyó parte de su discurso político alrededor de la competitividad internacional del club. Antes de convertirse en presidente, señaló en reiteradas ocasiones que la Copa Libertadores era el objetivo principal. Durante su gestión, Boca quedó fuera de la competencia continental y actualmente disputa la Copa Sudamericana. En 2025 no jugó torneos internacionales.
Las críticas también alcanzan al proyecto de ampliación de la Bombonera. Desde hace años se anuncian distintas iniciativas para aumentar la capacidad del estadio, pero hasta el momento no se concretó una obra de magnitud que modifique significativamente su estructura. Para muchos socios opositores y ex oficialistas, las transformaciones realizadas resultan insuficientes frente a las expectativas generadas durante las campañas.
El riesgo de parecerse a la política tradicional
Tanto en Racing como en Boca, los cuestionamientos tienen un punto en común: la distancia entre las promesas electorales y los resultados obtenidos. Se trata de una situación que recuerda a fenómenos habituales de la política tradicional, donde los candidatos suelen llegar al poder impulsados por grandes expectativas que luego encuentran dificultades para concretarse. La popularidad conseguida dentro del campo de juego puede resultar decisiva para ganar elecciones, pero la gestión cotidiana exige planificación, administración de recursos, transparencia y capacidad para cumplir objetivos medibles.
