El Banco Central de la República Argentina registró un saldo positivo de USD 10.500 millones en el mercado de cambios entre enero y abril de 2026, impulsado por el sector energético y la menor demanda de divisas del sector industrial.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) alcanzó un saldo de compra de divisas de más de USD 10.500 millones durante los primeros cuatro meses de 2026, según datos oficiales. Este monto solo fue superado por el desempeño registrado en 2024.
De acuerdo con la información publicada por el ente monetario, las liquidaciones del sector agropecuario sumaron más de USD 10.000 millones entre enero y abril, en línea con su media histórica. El sector energético incrementó su aporte a USD 8.000 millones, frente a un promedio de poco más de USD 1.000 millones registrado entre 2012 y 2023. Este crecimiento en energía y minería fue determinante para el balance cambiario.
El sector industrial modificó su perfil de demanda de divisas. La producción manufacturera redujo su demanda de USD 4.000 millones mensuales (promedio 2012-2023) a USD 2.000 millones en 2026. Este cambio se vincula con la caída del Índice de Producción Industrial (IPI) del Indec, que se redujo 5% frente al promedio de 2020-2023 y 11,5% frente al primer semestre de 2023. La actividad manufacturera pasó de un déficit cambiario de USD 1.000 millones en el primer cuatrimestre de 2025 a un superávit de USD 4.000 millones en igual período de 2026.
El flujo de divisas se complementó con colocaciones de Obligaciones Negociables por parte de empresas y emisiones de deuda provinciales. Esto permitió al BCRA comprar divisas sin presionar al alza el tipo de cambio oficial mayorista, que se ubicó en $1.428, con una caída de $27 (1,9%) en lo que va del año.
Un informe del Banco Provincia señaló que la flexibilización de los controles cambiarios permitió a las personas físicas acceder a un mayor volumen de dólares para ahorro, lo que restó USD 10.000 millones al balance general, que registró un déficit de USD 2.000 millones en 2026 frente a un déficit de USD 12.000 millones en períodos previos. El rubro “resto”, integrado principalmente por los sectores informático y de entretenimiento, aportó una mejora de USD 2.000 millones.
El IPI del primer cuatrimestre de 2026 exhibió una caída de 11,5% en comparación con el mismo período de 2023, con una mayor dispersión entre ramas: una diferencia de 45 puntos índice entre el sector más y el menos productivo, frente a 20 puntos en 2023. El informe del Banco Provincia indicó que “los sectores más afectados no tienen un patrón claro: la industria textil lidera la caída con 22%, seguida de maquinaria y equipo, industria automotriz y caucho y plástico”.
El economista Gustavo Ber declaró que “el amigable panorama financiero continúa encontrando correlato en un dólar más estable en torno a $1.430, mientras el BCRA continúa regulando el ritmo de compras según las condiciones de oferta y demanda de la plaza”. Marcos Montero, Sales Trader en Balanz, señaló que la reciente mejora en las calificaciones crediticias de Argentina “se sustenta en tres pilares: el equilibrio fiscal sostenido, la mayor capacidad del Gobierno para refinanciar vencimientos, y el alto nivel de acumulación de reservas internacionales”. Montero agregó que “el BCRA viene siendo un oferente activo en la curva dólar linked, ofreciendo por secundario bonos de cobertura cambiaria con el objetivo de absorber pesos del mercado”.
Auxtin Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, afirmó que “la estabilidad cambiaria refuerza el atractivo del posicionamiento en pesos, ya que reduce el costo de oportunidad frente al dólar y sostiene el incentivo a permanecer en instrumentos de tasa real”.
Milagros Gismondi, economista Jefe de Invecq, sostuvo que “la actividad no está en recesión, pero está como arrastrando los pies, no está tan dinámica, sobre todo en los conurbanos. Hay una economía a dos grandes velocidades: los ganadores que están arriba 15% versus 2023 -agro, minería, intermediación financiera- y sectores perdedores, que están 8% debajo respecto a 2023 -industria, construcción, todos los sectores que demandan empleo-”. Gismondi proyectó un aumento del PBI de 2,5% para 2026.
Los analistas de Max Capital señalaron que “la economía continúa mostrando una creciente divergencia entre energía, minería y agro por un lado, y los sectores más intensivos en trabajo, por el otro, impulsada en parte por la liberalización comercial y un peso más fuerte”.
La consultora Qualy describió que “el comportamiento de los indicadores adelantados consolida un escenario de persistente debilidad en el nivel de actividad general, caracterizado por una marcada heterogeneidad sectorial y la ausencia de motores firmes de recuperación estructural”.
