El exintendente de Tres de Febrero analizó en «El primer liberal» la faceta del prócer como economista, periodista y educador, y su vigencia en el debate actual.
Buenos Aires, 20 de junio (NA) – El historiador y exintendente de Tres de Febrero, Diego Valenzuela, presentó su libro «El primer liberal», en el que examina el pensamiento económico y político de Manuel Belgrano. La obra busca destacar una faceta del prócer menos conocida: la de intelectual, economista, periodista y educador.
En declaraciones a Radio Rivadavia, Valenzuela afirmó que «siempre a los argentinos nos hablaron de un Belgrano épico, maravilloso: el de la Junta de Mayo, el creador de la bandera, el de las guerras de independencia. Con este libro busco mostrar otra faceta, un Belgrano más oculto que es el Belgrano intelectual, el Belgrano economista, el Belgrano periodista, el Belgrano educador».
La investigación se basó en escritos del prócer y documentos históricos de archivos nacionales. Según Valenzuela, Belgrano fue uno de los primeros dirigentes del Río de la Plata en incorporar ideas de la Ilustración europea, tras su formación en España, donde tomó contacto con autores como Voltaire y Adam Smith. «Fue el primer intelectual que estando en Europa, en España, pide autorización al Papa para leer los libros prohibidos de la época que iban de Voltaire a Adam Smith», señaló.
Valenzuela sostuvo que el pensamiento económico de Belgrano tenía como eje la libertad de comercio, la competencia y el valor del trabajo como motores del desarrollo. «Su batalla cultural, para usar un término de hoy, fue contra el mercantilismo y contra el monopolio», indicó. El historiador añadió que Belgrano «quería que cada productor pudiera trabajar en libertad y cobrar el precio que le pareciese, porque decía que el interés es el único móvil del corazón del hombre».
En cuanto al contexto de la época, Valenzuela explicó que el principal rival de Belgrano fue el mercantilismo y los monopolios comerciales. «Belgrano decía: ‘No, acá la gente tiene que educarse, tiene que tener su oficio, tiene que poder vender en el mercado'», afirmó.
El autor también destacó el rol que Belgrano asignaba a la educación. Recordó que tras recibir una recompensa económica por la Batalla de Salta, el prócer destinó esos recursos a la construcción de cuatro escuelas y redactó el reglamento para su funcionamiento. «Ese premio era mucha plata para la época y él lo dona para la construcción de cuatro escuelas. Y no solamente eso, sino que escribe el reglamento de las escuelas», señaló.
Valenzuela indicó que Belgrano consideraba que el Estado debía tener un rol limitado, concentrado en áreas estratégicas como infraestructura y educación. «Pensaba que había dos cosas que el Estado tenía que hacer: infraestructura, porque había que poner caminos, mover la producción, y la educación, que era una tarea estratégica», sostuvo.
Consultado sobre la relación entre estas ideas y el liberalismo actual, Valenzuela aclaró que el término «liberal» no existía en tiempos de Belgrano, pero consideró que sus ideas anticiparon conceptos de esa corriente. «Nosotros hoy decimos que es liberal por leer sus conceptos. Defiende teorías que son la base del liberalismo: la libertad económica, la competencia, la defensa del trabajo y la educación», explicó.
El historiador también abordó la austeridad y honestidad del prócer. «Él fue una persona profundamente austera, honesta, altruista. Murió en la pobreza siendo una familia muy rica», afirmó. Para Valenzuela, Belgrano representaría hoy una defensa de la transparencia en la función pública. «Creo que sería un tajante militante de la idea de la transparencia, de la honestidad en el sector público», sostuvo.
Finalmente, Valenzuela vinculó la figura de Belgrano con los desafíos actuales de la Argentina y afirmó que sus ideas siguen abiertas al debate. «Habría que leer más a Belgrano en sus conceptos intelectuales. La educación y la organización económica fueron centrales para él», concluyó.
