Manuel Belgrano falleció el 20 de junio de 1820 en Buenos Aires. Sus restos descansaron durante 83 años en el atrio del Convento de Santo Domingo bajo una lápida de mármol reciclado, hasta que en 1903 se inauguró el actual mausoleo.
Manuel Belgrano falleció el 20 de junio de 1820 en su casa de la actual avenida Belgrano 430, en el barrio de Monserrat, Buenos Aires. Tenía 50 años. Su cuerpo fue trasladado a la iglesia Santo Domingo, donde fue enterrado en el atrio del convento. La lápida inicial era una placa de mármol que había pertenecido a una cómoda de su madre, cedida por su hermano Miguel. La inscripción decía: “Aquí yace el general Belgrano”.
Según el historiador Daniel Balmaceda, en 1855 esa placa fue reemplazada por el desgaste causado por el paso de peatones.
Durante 83 años los restos del prócer permanecieron en ese lugar. En 1895, estudiantes del Colegio Nacional de Buenos Aires y de la Escuela Nacional de Comercio impulsaron una campaña para construir un mausoleo. El 8 de julio de ese año, Gabriel Souto, uno de los estudiantes, reclamó durante una marcha la reparación del olvido y convocó a una suscripción pública para reunir fondos.
Donaron las legislaturas provinciales, el Ejército, la Armada, escuelas y particulares. El Congreso Nacional aportó mediante la ley 3363. Se reunieron 107.725 pesos. Se abrió un concurso internacional que ganó el escultor italiano Ettore Ximenes, autor también del busto de la República en la Casa Rosada y del mausoleo de Francisco Muñiz.
La exhumación de los restos se realizó el 4 de noviembre de 1902. Según el diario La Prensa, al levantar la lápida y excavar no encontraron restos en la bóveda; luego, removiendo tierra del fondo, aparecieron algunos huesos, trozos de madera y clavos de bronce. Los restos fueron depositados en una urna provisoria bajo el altar mayor de la iglesia.
El mismo diario denunció que entre los restos aparecieron dientes en buen estado, que fueron tomados por el ministro del Interior, Joaquín V. González, y el ministro de Guerra, Pablo Ricchieri. La indignación pública los obligó a devolverlos días después.
El mausoleo se inauguró el 20 de junio de 1903, 83 años después de la muerte de Belgrano. Tiene nueve metros de altura. Dos figuras de bronce representan el pensamiento y la acción; los bajorrelieves evocan las batallas de Tucumán y Salta y la creación de la bandera; cuatro figuras femeninas aladas sostienen un sarcófago de aluminio, simbolizando la humildad en la victoria, la educación, la vida militar y el impulso a la industria. Un cóndor de bronce en la parte superior representa la libertad y el espíritu de la nación.
El convento conserva marcas de balas de las invasiones inglesas, en las que Belgrano participó activamente.
La inscripción actual del mausoleo dice: “Precursor y Fundador de la Independencia Argentina –Vencedor en Tucumán y Salta– El pueblo y el Gobierno inauguran el mausoleo a su inmortal memoria”. La Fuerza Aérea añadió una placa: “Al creador de la bandera nacional”. El Ejército sumó: “Creador de su gloriosa bandera”.
