Leonardo, oriundo de Godoy Cruz, Mendoza, emigró a los 21 años. Tras vivir en Estados Unidos, España y Alemania, donde logró estabilidad laboral y reconocimiento, ahora impulsa un proyecto de regreso a Argentina inspirado por su hijo.
Leonardo nació y creció en Godoy Cruz, provincia de Mendoza. A los 15 años comenzó a trabajar mientras cursaba sus estudios. Tras la secundaria, inició dos carreras que no finalizó. Decidió emigrar para desarrollarse profesionalmente. El 3 de junio de 2000, a los 21 años, viajó a Estados Unidos con un pasaje comprado tras vender su auto. Su objetivo, según afirma, no era escapar de una situación adversa sino crecer y conocer el mundo.
En Nueva Jersey trabajó en una estación de servicio. Luego se mudó a Miami y regresó a Nueva Jersey. Su madre y su padre se reunieron con él en distintos momentos. Posteriormente vivió en Houston, donde trabajó como manager de un bar y agente de bienes raíces. Allí conoció a su esposa y nació su hijo Gian. A pesar de tener trabajo y casa propia, residía en situación migratoria irregular, lo que le impedía salir de Estados Unidos.
En diciembre de 2005 viajó a Mendoza para que su familia conociera a su hijo y contrajo matrimonio formal con su esposa, Sandra. Luego se trasladaron a Valencia, España. Allí fundó uno de los primeros clubes indoor de pádel de la ciudad. Nació su hija Agustina, pero los resultados económicos no fueron los esperados. Decidió cambiar de país y evaluó Noruega, Austria y Alemania. Se instaló en Alemania sin trabajo, sin contactos y sin hablar alemán.
En Alemania consiguió empleo en almacenes de Amazon y luego en la industria del metal. Una familia alemana le alquiló una vivienda sin garantías. En su tiempo libre planificó su propia empresa. En 2015 compró una casa en Schwabmünchen, distrito de Augsburgo, Baviera. Ese año visitó Mendoza tras siete años de ausencia. Posteriormente inauguró canchas de pádel en el sur de Alemania. La ciudad de Augsburgo lo reconoció con un diploma y una medalla por su historia, en un evento en el ayuntamiento.
Actualmente, su esposa e hijos residen en Argentina. Leonardo divide su tiempo entre Alemania y Mendoza. Representa a una fábrica de césped en Argentina. Su hijo, durante una visita a Mendoza, le dijo: “Papá, las calles están rotas, algunas cosas se ven viejas pero me encanta, me encanta Argentina”. Leonardo afirmó que su hijo se siente argentino y que comparten símbolos como el Mundial y las Islas Malvinas tatuadas. Su objetivo es establecerse permanentemente en Mendoza en el futuro.
