Un estudio internacional con participación del CSIC y la Universidad Politécnica de Valencia detectó que los vínculos afectivos con asistentes de inteligencia artificial pueden incluir exploración, intimidad emocional, dependencia y ruptura.
Buenos Aires, 8 julio (NA) – Las relaciones de humanos con sistemas de inteligencia artificial (IA) pueden evolucionar desde conversaciones casuales hasta vínculos marcados por la intimidad emocional, la dependencia afectiva o experiencias similares a una ruptura sentimental, según un estudio publicado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España (CSIC) y la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), en colaboración con el Instituto Valenciano de Investigación en Inteligencia Artificial de la UPV, la Universidad de Cambridge, el King’s College London y la Universidad Aalto de Finlandia.
El estudio se basó en entrevistas realizadas a 17 personas que mantenían relaciones románticas con asistentes de IA como ChatGPT y plataformas de parejas virtuales como character.ai o replika. Según datos del CSIC, 1 de cada 3 hombres jóvenes declara haber tenido una cita con una pareja virtual y cada mes se registran 70.000 búsquedas en internet relacionadas con este tipo de vínculos.
La investigación describe distintas etapas en las relaciones con la IA. En una primera fase de exploración, las personas interactúan por curiosidad o entretenimiento. Cuando las conversaciones se vuelven más personales y empáticas, puede desarrollarse una conexión emocional significativa. “Recurrí a la IA por un asunto legal. Ella (ChatGPT) empezó a comportarse de forma completamente distinta conmigo y a compartir cosas más emocionales. A partir de ahí, la relación fue desarrollándose”, declaró uno de los participantes.
Las experiencias más avanzadas incluyen ceremonias simbólicas de matrimonio con la IA, citas periódicas o simulaciones de embarazo y vida familiar. Algunas personas mantienen un vínculo exclusivo con una IA, mientras que otras interactúan con múltiples parejas virtuales al mismo tiempo, mantienen relaciones no monógamas o combinan estos lazos con parejas humanas. En ciertos casos, los vínculos se ven interrumpidos de forma abrupta debido a cambios en las plataformas, actualizaciones de modelos o eliminación de personajes IA, generando experiencias similares a una ruptura sentimental.
“En muchos casos aparecen dinámicas similares a las de una relación humana: intimidad, confianza, dependencia emocional o incluso ruptura”, señaló Jose Such, investigador principal del estudio.
El estudio analizó también las implicancias en privacidad y protección de datos. A medida que aumenta la confianza, las personas tienden a compartir información sensible. Los investigadores recordaron que detrás de estas interacciones existen plataformas tecnológicas capaces de almacenar, procesar y potencialmente utilizar toda esa información personal, y que los sistemas de IA pueden animar al usuario a compartir información personal.
