El Senado de Chile aprobó este jueves un proyecto de reformas económicas y tributarias impulsado por el gobierno del presidente José Antonio Kast. La iniciativa contempla una rebaja gradual de impuestos para grandes empresas y deberá volver a la Cámara de Diputados por la incorporación de nuevas indicaciones.
El Senado de Chile aprobó este jueves un proyecto de reformas económicas y tributarias impulsado por el gobierno del presidente José Antonio Kast. Con 26 votos a favor y 24 en contra, la cámara alta votó cada uno de los artículos previstos en la iniciativa, tras un debate de 12 horas que se extendió hasta las 3 de la madrugada.
El proyecto contempla una rebaja gradual de los impuestos para grandes empresas, desde el 27% actual hasta el 23% a ser alcanzado en 2029. “Hoy es un día importante para Chile, el país necesita crecer y este proyecto lo hace posible”, declaró el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, tras la votación.
La discusión se produce en un contexto de estancamiento económico: el Producto Interno Bruto cayó 0,5% en el primer trimestre del año, y la tasa de desempleo alcanzó 9,4% en el trimestre móvil entre marzo y mayo, la cifra más alta desde junio de 2021.
Por la misma cantidad de votos se aprobó un artículo que prevé la restitución de gastos a las empresas cuyos proyectos hayan sido revocados por cuestiones ambientales. La senadora Yasna Provoste, del Partido Demócrata Cristiano, afirmó: “Lo que ha hecho la derecha es entregar una amnistía tributaria”.
Entre las normas aprobadas también se incluyen un nuevo régimen tributario para inversiones y la exención del pago de contribuciones para adultos mayores propietarios de su primera vivienda. Pese al aval de los senadores, el proyecto deberá volver a la Cámara de Diputados, que había dado su visto bueno a fines de mayo, debido a la incorporación de nuevas indicaciones, como la norma de derecho al olvido financiero, que obliga a eliminar de los registros financieros las deudas prescritas o extinguidas tras cinco años.
El presidente Kast asumió en marzo con la promesa de implementar un gobierno de emergencia. Según el analista político Gilberto Aranda, “lo que había antes era neoliberalismo corregido con subvenciones y otros elementos. Ahora, básicamente lo que centró los esfuerzos presidenciales es una profundización y un retorno a ese modelo ortodoxo de los finales de los años 70, principios de los 80”.
Encuestas recientes reflejan una caída en la imagen presidencial. La consultora Cadem registró una percepción negativa de Kast del 60%, contra un 37% de aprobación. La firma Criteria relevó un 35% de apoyo contra un 53% de rechazo.
