El Patronato del Liberado informó al juez Facundo Moyano Centeno que Máximo Ezequiel Baudraco no cumplía las condiciones de su condena en suspenso por amenazas. Días después, Baudraco asesinó a su expareja Rocío Gómez. El magistrado tiene un antecedente similar en otra causa.
CÓRDOBA.- El 14 de octubre de 2024, el Patronato del Liberado del Ministerio de Justicia y Trabajo de la provincia notificó al juez de Ejecución 1, Facundo Moyano Centeno, que Máximo Ezequiel Baudraco no cumplía las condiciones de su condena previa. Baudraco había sido condenado en 2023 a dos años de prisión de ejecución condicional por los delitos de amenazas en contexto de violencia familiar y resistencia a la autoridad.
Según informó Patricia Corbalán, directora del Patronato del Liberado, Baudraco debía presentarse periódicamente en la institución, pero solo lo hizo una vez. Además, las condiciones impuestas incluían abstenerse de consumir estupefacientes y alcohol, realizar trabajo no remuneratorio durante cuatro horas semanales por un año, completar estudios básicos, respetar una restricción recíproca con la víctima y someterse a un tratamiento psicoterapéutico por violencia familiar y adicciones.
El domingo 20 de octubre, Baudraco y su expareja Rocío Gómez estuvieron juntos. En la madrugada del lunes 21, se produjo una discusión. Baudraco golpeó a Gómez y luego la apuñaló. Gómez falleció en el lugar. Baudraco salió caminando de la vivienda, habló con un vecino a quien le dijo que había herido a Gómez, y fue detenido posteriormente en un terreno baldío cercano.
Baudraco es padre de la hija menor de Gómez, y fuentes familiares indicaron que eran primos. Vecinos y familiares declararon que Baudraco visitaba la casa con frecuencia y que existían episodios de violencia previos.
El juez Moyano Centeno ya había estado involucrado en una controversia similar. Era el magistrado encargado de supervisar la prisión domiciliaria de Horacio Grasso, expolicía condenado en 2007 por el homicidio del niño Facundo Novillo Cancinos. Grasso obtuvo el beneficio de prisión domiciliaria por problemas cardíacos, pero fue denunciado por golpear a su madre. Posteriormente, volvió a obtener la prisión domiciliaria y, mientras la cumplía, fue acusado del abuso sexual y homicidio de Milagros Basto, así como del abuso sexual de una joven de su entorno familiar. Según informes del Servicio Penitenciario, Grasso incumplió 250 veces las condiciones de su prisión domiciliaria.
