Un informe de CNN en Español ubica a la presidenta peruana, Keiko Fujimori, dentro de un grupo de líderes latinoamericanos que heredaron capital político familiar. El medio denominó a este fenómeno como los ‘nepobabies’ de la política regional.
La llegada de Keiko Fujimori a la Presidencia del Perú fue analizada por CNN en Español dentro de un fenómeno político que gana presencia en América Latina: el ascenso de una nueva generación de líderes con apellidos vinculados históricamente al poder. El medio internacional calificó a este grupo como los “nepobabies” de la política, en referencia a dirigentes que heredaron una plataforma familiar construida durante décadas.
En un informe firmado por Gonzalo Zegarra y Jhasua Razo, CNN señaló que la mandataria peruana integra una lista de jefes de Estado que llegaron al poder tras una trayectoria marcada por el peso de sus familias. Junto a ella aparecen figuras como Daniel Noboa en Ecuador, Rodrigo Paz en Bolivia, Bernardo Arévalo en Guatemala y Luis Abinader en República Dominicana, quienes tienen antecedentes familiares ligados a la política nacional de sus países.
Keiko Fujimori y el peso del apellido
Según el análisis de CNN, el apellido Fujimori representa un activo político construido durante décadas, pero también una carga asociada a los cuestionamientos contra el gobierno de su padre, Alberto Fujimori, quien dirigió el país entre 1990 y 2000.
La investigación cita a la politóloga Mónica Montaño, coordinadora del Observatorio Político-Electoral de la Universidad de Guadalajara, quien explicó que alrededor del 20 % de los políticos analizados en América Latina tienen algún tipo de capital familiar, una característica que continúa siendo relevante dentro de los sistemas electorales de la región.
“Los apellidos se convierten en una marca”, explicó Montaño al medio internacional, al señalar que una familia con presencia pública puede otorgar ventajas iniciales a sus integrantes. La especialista sostuvo que pertenecer a un entorno con conexiones, reconocimiento y redes políticas facilita el ingreso a una actividad donde la exposición pública resulta determinante.
En el caso peruano, CNN recordó que Keiko Fujimori tuvo una relación temprana con la política al convertirse en primera dama durante la década de 1990, tras la separación de sus padres. Posteriormente, construyó su propia carrera dentro del Congreso y lideró Fuerza Popular, agrupación con la que postuló en varias oportunidades antes de alcanzar la Presidencia.
El medio también destacó que el legado de Alberto Fujimori mantiene posiciones enfrentadas dentro de la sociedad peruana. Para sus seguidores, su gobierno está asociado a la estabilización económica y la derrota de Sendero Luminoso, mientras que sus críticos recuerdan las condenas por violaciones a los derechos humanos y corrupción.
El analista internacional Farid Kahhat, citado por CNN, explicó que los apellidos políticos pueden generar beneficios y dificultades dependiendo del contexto. “El apellido genera activos y pasivos”, señaló, al remarcar que la herencia política puede atraer respaldo electoral, pero también movilizar rechazo.
Una ola de familias políticas vuelve al poder en América Latina
El caso de Keiko Fujimori forma parte de una tendencia regional que CNN identifica como un retorno de las dinastías políticas en elecciones democráticas. El informe señala que actualmente existe una cantidad inusual de presidentes latinoamericanos con vínculos familiares directos con antiguos mandatarios o figuras de gran influencia.
Uno de los ejemplos mencionados es Daniel Noboa, presidente de Ecuador e hijo de Álvaro Noboa, empresario y político que intentó llegar a la Presidencia ecuatoriana en varias ocasiones. Aunque Noboa hijo buscó proyectar una imagen propia durante su campaña, su apellido ya contaba con reconocimiento nacional.
En Bolivia, Rodrigo Paz llegó al poder con el respaldo del apellido de su padre, Jaime Paz Zamora, expresidente boliviano entre 1989 y 1993. Su trayectoria, sin embargo, estuvo acompañada por años de participación política previa como congresista, alcalde y senador.
Otro caso destacado es el de Bernardo Arévalo, presidente de Guatemala e hijo de Juan José Arévalo, mandatario entre 1945 y 1951 y una figura histórica del país centroamericano. A diferencia de otros casos, CNN señala que su apellido estuvo vinculado principalmente al legado de un periodo democrático anterior.
El informe también menciona a Luis Abinader, presidente de República Dominicana, cuyo padre, José Rafael Abinader, fue senador y candidato presidencial. En su caso, la influencia familiar estuvo acompañada por una carrera política propia dentro de su partido antes de llegar al Gobierno.
Para los especialistas consultados por CNN, la expansión de estos liderazgos familiares refleja la importancia que todavía tienen las redes personales frente a estructuras partidarias más sólidas. Montaño sostuvo que el fenómeno evidencia que muchas organizaciones políticas en la región continúan dependiendo más de figuras individuales que de instituciones consolidadas.
Además, el análisis señala que varios de estos nuevos líderes pertenecen a sectores de derecha política, una tendencia relacionada con el acceso a mayores recursos económicos y redes empresariales. Sin embargo, los especialistas advierten que el peso del apellido no garantiza por sí solo una victoria electoral, ya que cada candidato debe enfrentar el contexto político y las evaluaciones ciudadanas sobre su propio desempeño.
