Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario analiza el impacto de los conflictos geopolíticos en cinco pasos marítimos estratégicos, que comprometen el 11% del flujo marítimo global.
El comercio marítimo internacional enfrenta uno de los escenarios más complejos de los últimos años. Un informe elaborado por Matías Contardi, Guido D’Angelo, Emilce Terré y Julio Calzada, de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), analiza el impacto que los conflictos geopolíticos están teniendo sobre los principales estrechos y canales del mundo, verdaderos cuellos de botella por donde circulan energía, fertilizantes, granos y mercaderías de todo tipo. Según los especialistas, las tensiones en Ormuz, Bab el-Mandeb, Suez, el Bósforo y Kerch ponen bajo presión una porción significativa del comercio marítimo global.
El trabajo recuerda que el crecimiento económico mundial ha estado estrechamente ligado a la expansión del comercio internacional. Mientras la población del planeta se duplicó en los últimos cincuenta años, la producción de bienes y servicios se multiplicó por 4,5. En 2025, el intercambio global de mercancías alcanzó los US$ 26,3 billones, un valor equivalente a 1,3 veces el Producto Bruto Interno de China. Sin embargo, los autores advierten que ese proceso hoy enfrenta crecientes amenazas derivadas de los conflictos bélicos que afectan rutas marítimas estratégicas.
El informe destaca que el Fondo Monetario Internacional monitorea en tiempo real la actividad de 2.065 puertos, 28 canales y estrechos, que concentran el 99% del comercio marítimo mundial. Entre 2023 y 2025, más de 2.000 buques diarios atravesaron esas rutas. Pero durante 2026 cuatro de los principales pasos estratégicos entraron en una situación crítica. Los especialistas estiman que los conflictos actuales comprometen el 11% del flujo marítimo global, además del 25% de la carga transportada por buques tanque, el 19% del comercio mundial de contenedores y el 7% de la carga granelera.
Uno de los casos más sensibles es el estrecho de Ormuz, por donde normalmente circula cerca de una quinta parte del petróleo consumido en el mundo, el 20% del comercio global de gas natural licuado y aproximadamente un tercio del comercio marítimo de fertilizantes nitrogenados. Tras el estallido del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel, el tránsito cayó de 95 a apenas 31 buques diarios en promedio durante 2026, una contracción del 68%. Aunque el alto el fuego permitió una recuperación parcial, la reanudación de los bombardeos volvió a restringir la navegación y reforzó la preocupación sobre el abastecimiento energético mundial.
Otro de los puntos críticos es el estrecho de Bab el-Mandeb, que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén y constituye la puerta de entrada al Canal de Suez. Desde el inicio de los ataques hutíes a fines de 2023, el flujo de buques cayó un 42%, aunque el mayor impacto se produjo sobre el transporte de contenedores: el volumen movilizado se desplomó un 92%, reduciendo su participación en el comercio mundial del 9,8% al 0,8%. En contraste, el transporte de petróleo logró sostener buena parte de su circulación y pasó a dominar el tráfico remanente por esa vía.
El Canal de Suez, que integra el mismo corredor logístico entre Asia y Europa, también acusa el impacto de la crisis. El número de buques descendió de 61 a 41 por día respecto del período previo a los ataques, mientras que el volumen de contenedores transportados cayó un 53%. Según el informe, se trata del segmento más afectado debido a que concentra mercaderías de mayor valor agregado, lo que incrementa los costos logísticos y obliga a muchas navieras a rodear el continente africano para evitar la zona de conflicto.
En la región del Mar Negro, la atención se concentra en el Bósforo y el estrecho de Kerch. El primero, principal salida marítima para Ucrania, Rumania, Bulgaria y parte del sur de Rusia, registró una disminución del 21% en el tránsito de embarcaciones durante 2026. Kerch, en tanto, se convirtió en uno de los escenarios más sensibles de la guerra entre Rusia y Ucrania. Allí el flujo de buques cayó un 78% respecto del período previo al conflicto y, tras los ataques con drones ucranianos, Rusia suspendió la navegación civil, dejando prácticamente interrumpido el acceso a puertos cerealeros estratégicos como Rostov y Taganrog.
Para los analistas de la Bolsa de Comercio de Rosario, la creciente inestabilidad sobre estas rutas marítimas excede el plano geopolítico y representa un riesgo concreto para la seguridad alimentaria y energética global. La interrupción o el encarecimiento del transporte en estos corredores impacta directamente sobre el comercio de petróleo, gas, fertilizantes y granos, elevando la incertidumbre en los mercados internacionales y condicionando la evolución de los precios de los principales commodities.
