El Ejecutivo nacional publicará antes de fin de mes los pliegos de licitación para la privatización del Belgrano Cargas. El esquema contempla tres líneas ferroviarias y segmentos separados, con posibilidad de integración vertical. Empresas locales e internacionales evalúan participar.
El Gobierno nacional abrirá antes de que termine agosto los pliegos de la licitación para privatizar el entramado de trenes del Belgrano Cargas, según confirmaron fuentes con acceso al proceso. La compulsa se realizará bajo un esquema desmembrado y permitirá la participación de nuevos oferentes.
El diseño original establece un sistema de open access, que implica licitar por separado el control de la infraestructura de vías, la operación de los talleres y la venta del material rodante. La empresa Belgrano Cargas opera tres líneas: el ferrocarril Belgrano, el Urquiza y el San Martín. Se realizarán tres licitaciones distintas, una por cada ramal, divididas a su vez en los tres segmentos mencionados.
Los pliegos permitirán que un concesionario sea simultáneamente operador de la vía y dueño de los trenes. Esta disposición habilita que el Grupo México, que planteó una inversión para quedarse con todo el sistema, pueda ofertar por el paquete completo, debiendo imponerse en múltiples licitaciones.
Entre los competidores locales, el Consorcio Pro-Ferrocarril Belgrano, integrado por Bunge, Cargill, la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA), Aceitera General Deheza (AGD) y Louis Dreyfus Company (LDC), concentra el 85% del trabajo actual del ramal cerealero, con un transporte mensual superior a las 200.000 toneladas hacia el Gran Rosario.
El Grupo Techint evalúa sumarse a la licitación de la Línea San Martín, orientado al negocio logístico derivado del transporte de la minería. También se suman empresas de capital nacional con historial en infraestructura ferroviaria, como el Grupo Roggio.
El Gobierno publicó el decreto 282/2026, que oficializó la subasta del material rodante y determinó que los fondos ingresados por esa venta se destinarán a financiar obras estructurales sobre las vías concesionadas. El Grupo México Transportes (GMXT) condicionó su desembolso a poder ingresar al RIGI, confirmación que demoró la salida de los pliegos por la intervención de otras áreas de Economía.
El enganche con el RIGI establece un piso de inversión de USD 200 millones. En los despachos técnicos estiman que el plan de obras ferroviarias exigido por el Estado rondará los USD 800 millones, y proyectan que la subasta de vagones y locomotoras cubrirá poco más de la mitad de esa exigencia.
Sobre las reglas comerciales, el peaje máximo será una variable central dentro de la oferta. El valor deberá encuadrarse en un rango preestablecido por el Estado. La rentabilidad del negocio dependerá de la eficiencia logística y del cobro de tarifas, sin subsidios estatales.
GMXT, que opera más de 11.000 kilómetros de vías en Norteamérica, ofreció USD 3.000 millones para quedarse con todo el sistema, con el objetivo de replicar su modelo de eficiencia vertical.
El Gobierno busca concretar la primera gran venta de empresas del Estado y mostrar el ingreso de divisas para el programa financiero del Palacio de Hacienda.
