El psicoanalista Gabriel Rolón afirmó que la felicidad plena no existe y propuso el concepto de “faltacidad” para definir un estado que integra las ausencias y heridas.
El psicoanalista Gabriel Rolón, en una entrevista con LN+, se refirió a los mitos contemporáneos sobre la plenitud personal y a los desafíos de habitar el tiempo actual en una cultura que prioriza resultados inmediatos. También abordó la importancia de los recuerdos.
En ese marco, sostuvo: “Siempre habrá una herida, una ausencia que se siente a tu lado y que desde algún lugar te emociona con un recuerdo pero como el dolor es más fuerte que la felicidad el recuerdo de un momento feliz es un poco doloroso”. Agregó que el recuerdo de una ausencia marca una falta y que “hay que ser muy valiente y muy inteligente para construir ese mundo, que abraza una felicidad imperfecta”.
El especialista describió al recuerdo como “un lugar muy particular y enigmático, porque es el lugar donde guardamos las cosas que hemos perdido para que no se las lleve la muerte para siempre”.
Rolón advirtió que la sociedad suele buscar soluciones mágicas o inmediatas, cuando la realidad requiere un trabajo consciente. “Ser feliz implica una responsabilidad muy grande”, afirmó, y señaló que es necesario despojar al término de expectativas inalcanzables. En ese sentido, se preguntó: “¿Cómo construyo en mí que soy mortal, que soy consciente de mi finitud, que tengo la memoria de las heridas y las faltas que ya me habitan?”.
En su libro La felicidad, el analista acuñó el neologismo “faltacidad” para definir el estado real al que puede aspirar un ser humano. Explicó: “No existe la felicidad. Existe la faltacidad, que es una felicidad que es capaz de abrazar todas mis faltas, mis ausencias, mis dolores y mis heridas”.
Para el autor, el bienestar se encuentra en el presente: “La felicidad es en la eternidad del aquí y ahora”. Advirtió que buscar la felicidad en el pasado o en un futuro incierto anula el sentido de la existencia presente. “Hay que construir felicidad en el presente”, subrayó, y añadió: “La felicidad es imperfecta”.
En cuanto al amor, Rolón lo definió como “ese invento maravilloso de los hombres para intentar engañar a la muerte por un rato”. Dijo que “el amor sirve para que la soledad duela un poco menos, para que la tristeza sea un poco menos perturbadora”.
También advirtió que amar a alguien implica otorgarle poder sobre uno mismo. “La persona que te ama con sanidad es la que renuncia a usar ese poder. Nunca usa el poder que tiene sobre vos para dañarte, para ganar una discusión porque siente enojo”, afirmó.
