El sociólogo y dirigente peruano Jorge Nieto Montesinos, candidato presidencial en las últimas elecciones, dialogó con Jorge Fontevecchia sobre la crisis institucional en Perú, el legado de Alberto Fujimori y el nuevo equilibrio de poderes.
El sociólogo y dirigente político peruano Jorge Nieto Montesinos, exministro de Cultura y de Defensa durante el gobierno de Pedro Pablo Kuczynski, se refirió al escenario político de Perú tras las últimas elecciones, en las que fue candidato a presidente por el Partido del Buen Gobierno. En diálogo con Jorge Fontevecchia, en Modo Fontevecchia por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Nieto Montesinos expuso sus diferencias con Keiko Fujimori y analizó la crisis institucional de los últimos diez años.
Nieto Montesinos sostuvo que la crisis política peruana de la última década tuvo origen en la decisión de Keiko Fujimori de «gobernar desde el Congreso», tras su derrota electoral en 2016. «Ella intentó gobernar desde el Congreso y eso generó una sucesiva crisis de presidentes vacados o sacados de la presidencia uno tras otro», afirmó. Además, señaló que el fujimorismo controla el Ejecutivo y tiene influencia en el Tribunal Constitucional, la Fiscalía de la Nación, la Defensoría del Pueblo y la Junta Nacional de Justicia. «Queremos que el Congreso sea, cuando menos la Cámara de Diputados, una instancia que produzca un esfuerzo para no monopolizar todo el poder del Estado en el gobierno», explicó.
En relación con el sistema político, Nieto Montesinos indicó que se pasó de un sistema unicameral a uno bicameral, con un Senado con «capacidades excesivas» controlado por la mayoría oficialista. No obstante, señaló que las fuerzas de oposición lograron la presidencia de la Cámara de Diputados y buscan restablecer el equilibrio de poderes.
Consultado sobre las diferencias entre Keiko Fujimori y su padre, el expresidente Alberto Fujimori, Nieto Montesinos explicó que el contexto de los años 90 era distinto al actual. «En 1990, la sociedad peruana estaba agobiada por dos problemas graves: la ofensiva del terror de Sendero Luminoso y la hiperinflación», recordó. En ese sentido, indicó que la sociedad peruana «estuvo dispuesta a entregarse a un líder que prometió solución pronta» y que «el costo en derechos humanos fue altísimo». Sobre la situación actual, sostuvo que la ofensiva de la criminalidad es un problema grave, pero que la estrategia de enviar a las Fuerzas Armadas a las calles «es una ruta de fracaso», citando los casos de Ecuador y México.
Nieto Montesinos también se refirió a su vínculo con Vladimir Montesinos, exasesor presidencial de Alberto Fujimori, a quien definió como un «tío de sangre». «Lo vi una vez cuando tenía 12 o 13 años y no lo he vuelto a ver más», declaró. «Él está detenido, cometió un delito, está bien detenido, de modo que tiene que pagar sus responsabilidades penales», agregó.
El dirigente peruano describió la «paradoja del caso peruano»: una economía que mantiene un crecimiento sostenido, pero una política marcada por la inestabilidad y una sociedad profundamente desigual. «Nuestra política funciona muy mal, pero la economía sigue caminando», afirmó. Según Nieto Montesinos, el principal desafío es «pasar del crecimiento al desarrollo», integrando a las poblaciones del interior del país. «El 80% de nuestra economía es informal», señaló, y explicó que la escisión entre la costa y la sierra se refleja en los mapas electorales: «El ande peruano vota permanentemente protesta, y la costa vota permanentemente estabilidad».
Al ser consultado sobre el posible paralelo entre Perú y Argentina, Nieto Montesinos afirmó: «Nosotros somos su futuro, conocemos ya eso. Hemos tenido en una sola persona al señor Bukele con una política de hierro en relación a los problemas de la delincuencia, eso fue Fujimori para el terror, y hemos tenido al señor Milei con una política ultraliberal, eso fue Fujimori en los años 90». «No somos un buen futuro en ese sentido», concluyó.
