Máximo Mendoza, ingeniero civil de 78 años, emigró de Venezuela a Miami en 2018 y, tras perder su empresa y sus contratos, aprendió pastelería desde cero. Hoy vende más de 240 pasteles al mes y planea expandir su negocio.
Máximo Mendoza, un ingeniero civil de 78 años originario de Venezuela, se mudó a Miami, Florida, en 2018 tras el colapso económico de su país. Después de perder su empresa y sus contratos con el estado, comenzó a vender pasteles siguiendo una receta de su hija. En la actualidad, produce más de 240 pasteles al mes y planea expandir su negocio a otros estados.
Mendoza vivió la mayor parte de su vida en Venezuela, donde estudió ingeniería mientras trabajaba de día. Fundó una empresa y participó en proyectos como Parque Central en Caracas. Según relató al Washington Post, tras la elección de Hugo Chávez como presidente, perdió su empresa y sus contratos estatales. Posteriormente, se dedicó a la agricultura, pero también perdió esa propiedad.
En 2018, Mendoza y su esposa viajaron a Florida para la Primera Comunión de su nieta. Su hija les pidió que no regresaran a Venezuela. La pareja solicitó la residencia permanente a través de su hija. Cuando se quedaron sin dinero, la esposa encontró trabajo en una boutique y Mendoza intentó conseguir empleo en hospitales y ferreterías sin éxito.
Su hija Ana le sugirió vender pasteles con una receta que ella había creado hace más de 30 años. Mendoza declaró que antes “se le quemaba hasta el agua” y que aprendió el oficio desde cero bajo la tutela de su hija.
En marzo de 2025, comenzó a vender sus pasteles en un mercado de Key Biscayne. Al principio, las ventas fueron escasas. Luego, el negocio fue renombrado como “Max & Crust”. María Julia Stolk, quien lideró el rediseño, expresó: “Para mí, era fundamental que Max fuera la imagen de la marca. La gente conecta con las historias, no solo con los productos, sino con las emociones. Y él está lleno de vida. Creo que es un ejemplo y una inspiración, y por eso era importante que mostrara quién es y contara su historia”.
Desde entonces, las ventas aumentaron. Mendoza recibe pedidos a través de Instagram y WhatsApp, en español e inglés. Elabora pasteles de chocolate y guayaba en su cocina en Coral Gables. En un mes, produjo más de 240 pasteles.
Mendoza afirmó que los mensajes de los clientes le dan impulso para seguir. Manifestó: “Esos mensajes te dan ganas de seguir adelante. De mejorar. De crecer”. Actualmente, trabaja desde su casa en Coral Gables, pero espera enviar sus productos a otros estados y mudarse a una cocina industrial. Sobre sus pasteles, dijo que representan “un pedacito de casa”.
