Un grupo de personas recorrió la isla de las camelias en el Delta del Paraná, donde se encuentra un vivero histórico con ejemplares de esta planta originaria de China.
Una vecina de un pueblo utiliza la palabra “cameyas” para referirse a las camelias, una variación fonética similar a la de “utensiyos” por utensilios. La narradora recuerda que de niña le causaba gracia porque pensaba en un ramo de camellos hembras. Las camelias han estado presentes en los jardines de su abuela, de su tío José Bertoni y, en algún momento, en el de su madre, mediante el intercambio de esquejes entre mujeres.
El año pasado, la narradora conversó con Marina sobre la isla de las camelias, ubicada en el Delta, que fue herencia de su suegro. Él plantó numerosos ejemplares hace 40 o 50 años y estableció un vivero, viajando a varios países para traer distintas variedades. La planta es originaria de China, al igual que el té, que también es una camelia (camellia sinensis), de flor pequeña y hojas utilizadas para infusiones. Marina, además editora de la editorial Salta el pez, invitó a la narradora a visitar la isla durante la época de floración.
Un año después, el grupo partió una mañana gris y fría desde el puerto junto a Cristian, Julia y unas veinte personas más. El recorrido incluyó el río Paraná de Las Palmas y duró casi dos horas. Al llegar, el sol apareció y fueron recibidos por Marina, su compañero Hernán –hijo del hombre que plantó las camelias– y una perra llamada Negrita, que nada a diario entre las orillas del río.
Los días previos hubo lluvia y tormenta, por lo que el suelo bajo las plantas estaba cubierto de pétalos sueltos en tonos rojos, fucsias, blancos y rosa claro. El terreno también cuenta con pinos añosos. En una cabaña de madera con fogón, Hernán explicó la historia del lugar y las distintas clases de camelias presentes en la isla. Los visitantes recorrieron el predio y luego se reunieron alrededor de una fogata para compartir alimentos y conversar.
Por la tarde, el grupo probó distintos tipos de té guiados por Marina y escuchó poemas sobre camelias. Finalmente, regresaron en lancha al puerto de partida.
