Duane “Keffe D” Davis, condenado por el asesinato de Tupac Shakur, afirmó que es inocente y que espera salir de prisión por la vía de una apelación, mientras insistió en que nunca estuvo en Las Vegas la noche del ataque y que varias de sus declaraciones públicas sobre el caso fueron falsas.
Duane “Keffe D” Davis, de 63 años, fue declarado culpable de asesinato en primer grado por el crimen de Tupac Shakur, ocurrido en septiembre de 1996 en Las Vegas, Nevada. En una entrevista exclusiva con The Hollywood Reporter tras el veredicto, Davis afirmó que es inocente y que espera recuperar la libertad mediante una apelación. Sostuvo que durante el proceso judicial “violaron mis derechos civiles”.
La jueza Carli Kierny fijó la sentencia para el 13 de octubre. Durante el juicio, los fiscales afirmaron que Davis hizo las llamadas que derivaron en la muerte del rapero y que entregó el arma utilizada en el ataque. Lo presentaron como el “shot caller”, una expresión para ubicarlo como la persona que daba las órdenes.
Davis aseguró que sus declaraciones anteriores, incluidas entrevistas, documentales, podcasts y el libro Compton Street Legend, no describían hechos reales, sino una historia diseñada para evitar consecuencias penales en otra investigación. Según su relato, las autoridades buscaban a Sean “Puff Daddy” Combs y Eric “Zip” Martin, y agentes amenazaron con actuar contra su familia en una investigación por drogas. Aceptó una estrategia acordada con un abogado que le proporcionaron y le “escribieron un guion” sobre lo ocurrido la noche del crimen.
Davis indicó que sostuvo aquella historia por su familia: “Me dijeron: ‘Papá, ya perdiste 15 años de nuestras vidas. ¿Por qué querrías perder otros 15 o 20 años? Solo miente, papá, sigue el guion’. Así que mentí y seguí el guion. Y funcionó. Estuve 18 años fuera de la cárcel. Y, de paso, salvé la vida de todos”. Sobre el libro, manifestó que no lo escribió y que solo aportó algunas historias y fotografías, mientras que el autor sumó el resto del contenido. Señaló que no revisó el texto final y que su nombre estaba mal escrito en la tapa.
Davis rechazó la interpretación de una carpeta con recortes de prensa sobre Tupac Shakur presentada por la acusación. Dijo que esos álbumes pertenecían a sus hijas, fanáticas de Shakur y de Biggie, y no a él.
En la entrevista, Davis cuestionó a testigos y fiscales. Sobre Reggie Wright Jr., alegó que mintió al ubicarlo con un arma en una edición de los Soul Train Awards. Davis negó haber asistido a esa ceremonia y aseguró que Wright sigue enojado con él por haber estado con su hermana en 1981. También apuntó contra antiguos investigadores: “Todos esos policías estaban mintiendo”. Criticó al fiscal Marc DiGiacomo por burlarse de su historial médico, en relación con versiones sobre una reaparición de un cáncer de colon. Davis explicó que actualmente se somete a controles periódicos.
En cuanto a Marion “Suge” Knight, conductor del auto en el que viajaba Shakur durante el ataque, Davis sostuvo que debería “decir la verdad” y que sabe que él no estaba en el auto aquella noche. Afirmó que Knight tenía vínculos con la policía y con autoridades de Compton.
Consultado sobre su paradero la noche del crimen, Davis respondió que, tras la pelea de Mike Tyson, fue a un bar cerca de UCLA con su compañero de vivienda y que a la mañana siguiente desayunó con sus hijos. Afirmó que no hay registros que lo sitúen en Las Vegas: “Ni siquiera me tienen en video en Las Vegas”.
Davis negó que Sean Combs ofreciera un millón de dólares por el crimen de Shakur y Suge Knight. Dijo que esa historia fue inventada por su anterior abogado. “Soy un buen hombre, hombre. Soy una buena persona. No soy ningún maldito asesino. Puff nunca me ofreció ni un maldito millón de dólares por ellos”, manifestó.
Davis contó que intentó conseguir apoyo económico para su defensa y trató de comunicarse con Combs y con Dr. Dre para que pagaran a sus abogados, pero no logró contactarlos.
Hacia el final de la entrevista, Davis insistió en que su principal esperanza está puesta en revertir la condena. “Soy inocente. Tienen a un inocente en la cárcel”, aseveró. También afirmó que sus nietos, a quienes describió como promesas del fútbol americano, algún día reunirán el dinero suficiente para ayudarlo a salir.
Por ahora, la condena por el asesinato de Tupac Shakur deja a Duane “Keffe D” Davis a la espera de sentencia en Las Vegas, mientras su defensa se enfoca en la apelación.
