Surgió en China hace miles de años como un mecanismo retráctil y un objeto ritual; su fabricación involucraba más de ochenta pasos manuales.
El parasol de papel aceitado, conocido como yóuzhǐ sǎn, tiene su origen en China hace miles de años. Según una leyenda, la esposa del carpintero Lu Ban creó un «techo móvil» de tiras de bambú y cuero animal que se plegaba como un bastón y se abría como un techo. Con el tiempo, la piel fue reemplazada por seda y, durante la dinastía Han, por papel, consolidando un mecanismo retráctil que los nobles instalaron en sus carruajes imperiales.
La fabricación de una sombrilla de papel demandaba más de ochenta pasos manuales. Se seleccionaba bambú de cinco años, flexible y resistente, tratado contra insectos y hongos, para las varillas. Sobre ellas se tensaba papel fino de corteza de morera o algodón. El baño en aceite de tung, una resina vegetal, volvía la superficie impermeable, traslúcida y resistente al sol. Antes de ese baño, artistas y calígrafos pintaban flores, aves o versos poéticos, transformando el objeto utilitario en un cuadro portátil que tardaba semanas en curarse a la sombra.
En la ceremonia nupcial china, la sombrilla roja brillante es una pieza insustituible del ajuar tradicional que prepara la familia de la novia. A diferencia de otros obsequios, que se entregan meses antes, este paraguas se reserva para el día de la boda. Al salir de su cuarto, el padre escolta a la novia sosteniendo la sombrilla sobre su cabeza, mientras los invitados arrojan granos de arroz.
Durante la dinastía Tang, el invento cruzó fronteras hacia Corea y Japón, donde se llamaron sombrillas Tang. En Japón evolucionaron en el arte del wagasa, paraguas tradicionales elaborados con bambú y washi, un papel japonés hecho a mano. Luego se filtraron a Occidente hacia el siglo XVI por las rutas comerciales marítimas. En Londres, el viajero Jonas Hanway se animó a pasearlo bajo la lluvia y Samuel Fox patentó las varillas de acero en el siglo XIX.
En la actualidad, el parasol de papel se asocia a tragos tropicales o tiendas de souvenirs. Sin embargo, su historia refleja un desarrollo técnico y ritual que combinó botánica, laca y geometría para protegerse del sol y la lluvia.
