Tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, Lula da Silva y Flávio Bolsonaro negocian respaldos entre partidos de centro y centro derecha, y buscan captar al 21% de los electores que no votaron, según un análisis periodístico.
Después de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, Lula da Silva y Flávio Bolsonaro negocian apoyos entre partidos de centro y centro derecha, y buscan conquistar al 21% de los electores que no votaron. Así lo explicó Eleonora Gosman en la Ronda de Corresponsales (RDC) de +Perfil.
«Si vos contás los votos de ellos, en total te dan un 6%. Sí, pero bueno, por eso yo le doy más importancia al 21% de abstención que a esto», declaró Gosman.
La periodista señaló que tanto el Partido Liberal como el PT buscarán acercarse a sectores de centro y centro derecha. «Estos son partidos que podrían eventualmente apoyarlo a Bolsonaro si ellos están convencidos de que Bolsonaro gana», sostuvo, aunque aclaró que el PT también intentará negociar con esos espacios.
«El PT también va a ir a negociar con esos sectores que son su centro, centro derecha, pero que el PT tiene un histórico de negociación con ellos», afirmó Gosman. Y agregó: «Esto es así, desgraciadamente, acá no hay ideología en esto. O sea que esto es hecho por uno tanto como por el otro».
Otro factor relevante será el respaldo territorial. Según la analista, el Partido Liberal obtuvo una mayor cantidad de gobernadores que el PT, una diferencia que puede tener impacto en la campaña. «A la hora que vos tenés que hacer campaña, tener al gobernador electo de tu lado no es lo mismo que no tenerlo», explicó.
Sin embargo, Brasil mantiene una marcada división regional. «Si vos mirás qué pasa a partir de Espírito Santo, donde empieza Bahía y siguen todos los estados del noreste, Lula ganó, pero lejos en todos esos estados», afirmó.
Para Gosman, Flávio Bolsonaro deberá concentrar esfuerzos en el sur y sudeste, mientras que Lula buscará sostener su ventaja en el noreste. «Flávio va a acentuar su campaña aquí en el sudeste», sostuvo.
La estrategia también estará marcada por los debates. «Lula no fue a ningún debate en la primera parte de las elecciones, y ahora sí iría al debate», explicó Gosman, quien interpretó que el candidato del PT confía en poder imponerse en ese terreno.
La ausencia de Lula en el último debate también tuvo una explicación estratégica. «Él no quería discutir todos en la extrema derecha apuntando contra él», señaló la periodista sobre la decisión del candidato.
De cara a los próximos días, ambos sectores buscarán nuevos apoyos y votos. «Ambos sectores negociando con lo que quedó ese 6%, y al mismo tiempo tratando de conquistar parte del 21%, y los dos yendo a debate», resumió Gosman.
Además, advirtió que las campañas podrían recurrir a investigaciones y denuncias contra los principales dirigentes. «Hay dos conejos, hay un conejo más», afirmó, antes de mencionar las acusaciones de corrupción vinculadas al entorno de Bolsonaro y las denuncias relacionadas con el hijo de Lula, Lulinha.
