La expresidenta mantiene influencia en el peronismo y analiza alternativas para 2027. El oficialismo sigue de cerca su posicionamiento y el de Axel Kicillof, en un contexto de recesión económica y debates internos.
A casi veinte años de su triunfo electoral de 2007, Cristina Fernández de Kirchner continúa siendo una figura central del sistema político argentino. Ni Mauricio Macri, ni Javier Milei, ni Alberto Fernández han logrado desplazarla del centro de la escena. Tampoco lo hicieron la condena por corrupción ni la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos confirmada por la Corte Suprema.
Con vistas a 2027, la expresidenta evalúa cómo conducir la interna del peronismo desde su domicilio en San José 1111, donde cumple detención domiciliaria. Entre las alternativas que se analizan en su entorno se menciona la posibilidad de una candidatura testimonial, aunque enfrenta resistencias internas.
En el Gobierno nacional observan que una eventual polarización con el kirchnerismo podría dificultar la consolidación de un candidato alternativo dentro del peronismo. Fuentes de la Casa Rosada afirmaron: «Si pudiéramos elegir, nuestro escenario ideal sería que Cristina conduzca y Kicillof sea el elegido». Según esa visión, el gobernador bonaerense comparte atributos y defectos con su mentora, excepto la corrupción.
El contexto económico influye en el análisis político. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central proyectó una contracción de la actividad de entre 1% y 1,1% en el tercer trimestre de 2024, que se suma a la caída de 0,6% del segundo trimestre, configurando un cuadro recesivo. Las proyecciones privadas de crecimiento del PBI para este año se redujeron de 3,5% a 1,5%. El Gobierno atribuye la desaceleración a factores externos como la suba de tasas internacionales, el shock petrolero y la incertidumbre política. Esta semana, el Indec informó que la industria manufacturera creció 1,9% y la construcción 0,4% en agosto respecto de julio, en la medición desestacionalizada.
En el oficialismo surgen diferencias internas. La senadora Patricia Bullrich marcó distancia y pidió medidas para aliviar a los sectores afectados. El presidente Milei la convocó el viernes a la Residencia de Olivos, donde hubo coincidencias y divergencias. «Yo soy esto, estos son mis valores y no puedo cambiar a esta altura de mi carrera», declaró Bullrich según fuentes presentes. Milei le solicitó mesura en público.
Respecto de las elecciones PASO, los hermanos Milei insisten en su suspensión. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, elabora un borrador con posiciones de gobernadores y legisladores. Bullrich, líder de la bancada oficialista en el Senado, adopta una postura más cautelosa. En el peronismo también hay diferencias: la mayoría prefiere mantener las primarias para definir candidaturas. Axel Kicillof busca fortalecerse, mientras Cristina Kirchner evalúa escenarios, incluida una posible interna partidaria no obligatoria.
En el kirchnerismo aguardan la cumbre del Comité de Derechos Humanos de la ONU de este mes. Los abogados de la expresidenta solicitaron revisar la condena, las condiciones de detención y la inhabilitación. Especialistas constitucionalistas señalan que el Comité no puede anular fallos firmes, solo evaluar garantías procesales. Los letrados Javier Borrego, Rafael Valim y Carlos Beraldi esperan un pronunciamiento que impacte en la política doméstica.
