El 13 de julio de 2024, una pala de 107 metros del parque eólico Vineyard Wind 1 se desprendió y esparció fragmentos de fibra de vidrio en playas de Nantucket. Dos años después, la investigación federal sigue abierta y la empresa afirma en un litigio que 66 de las 72 palas tenían problemas de unión.
El 13 de julio de 2024, una pala de 107 metros de largo perteneciente a una turbina Haliade-X del proyecto Vineyard Wind 1, ubicado frente a las costas de Massachusetts, sufrió una falla y comenzó a desprenderse. Fragmentos de fibra de vidrio, espuma y otros materiales cayeron al océano y llegaron días después a las playas de Nantucket.
El incidente ocurrió durante la temporada turística y obligó a cerrar temporalmente playas para nadar. Las autoridades indicaron que los materiales no eran tóxicos, pero advirtieron sobre el riesgo físico de los fragmentos, en particular las piezas afiladas de fibra de vidrio que podían hallarse en la arena y bajo el agua.
Qué ocurrió con las palas del parque eólico
Tras el accidente, se desplegaron equipos para recuperar materiales tanto en las playas como en el océano. GE Vernova determinó que la falla estuvo relacionada con una desviación en el proceso de fabricación y señaló que los controles de calidad no detectaron el problema. En ese momento, la compañía afirmó que no había encontrado indicios de un defecto en el diseño de la pala.
En abril de 2026, Vineyard Wind llevó su disputa con GE Renewables a los tribunales. Según la empresa, algunas uniones adhesivas se encontraban en condiciones deficientes, por lo que determinadas palas tuvieron que ser reparadas antes de retirarlas para evitar que cayeran al agua. Vineyard Wind sostuvo que 68 de las 72 palas instaladas originalmente no podían utilizarse en las condiciones en que se encontraban y que al menos 66 presentaban problemas de unión. Estas afirmaciones fueron realizadas por la empresa en el marco del litigio y no constituyen conclusiones de la investigación federal, que continúa abierta.
Las inspecciones posteriores incluyeron el análisis de miles de imágenes de ultrasonido de cada pala y revisiones físicas para comprobar su integridad estructural antes de permitir nuevas instalaciones o reforzar las unidades que lo necesitaran.
Acuerdo por US$10,5 millones e investigación abierta
En julio de 2025, Nantucket alcanzó un acuerdo por US$10,5 millones con GE Vernova para atender las pérdidas derivadas de la rotura de la pala. Parte del dinero se destinó a un fondo para residentes y empresas que pudieran demostrar gastos de limpieza o perjuicios económicos. El proceso de presentación de reclamos comenzó en enero de 2026 y quedó a cargo de un administrador independiente. El acuerdo no eliminó la posibilidad de reclamar responsabilidades ante eventuales incidentes futuros.
Mientras tanto, el proyecto continuó avanzando hasta completar sus 62 aerogeneradores, con una capacidad prevista de 806 megavatios. La construcción no puso fin a los interrogantes abiertos por el accidente de 2024.
La investigación federal seguía sin una fecha anunciada de finalización dos años después de la rotura. En paralelo, un análisis técnico sobre la causa del accidente obtenido mediante un pedido de acceso a registros públicos fue divulgado prácticamente por completo con partes censuradas para proteger información comercial confidencial.
Así, mientras Vineyard Wind completó la instalación de sus turbinas, el episodio de Nantucket continúa abierto en los planos regulatorio y judicial. La explicación federal definitiva sobre cómo ocurrió la falla y qué medidas deben evitar que vuelva a repetirse todavía está pendiente.
