Un tribunal de Las Vegas sentenció a Duane «Keffe D» Davis a dos penas de un mínimo de 20 años cada una por el asesinato del rapero Tupac Shakur, ocurrido el 7 de septiembre de 1996. La jueza Carli Kierny leyó la sentencia tras un juicio de nueve días con cerca de 30 testigos.
Un tribunal de Las Vegas sentenció a Duane «Keffe D» Davis por el asesinato del rapero Tupac Shakur, ocurrido el 7 de septiembre de 1996. La jueza Carli Kierny impuso dos penas que pueden ir de un mínimo de 20 años cada una hasta la cadena perpetua por el asesinato en primer grado. Davis, de 63 años, fue declarado culpable por un jurado popular el pasado 31 de agosto.
«Nos tomó 30 años pero ahora vas a enfrentar a la justicia por lo que hiciste el 7 de septiembre de 1996», dijo la jueza Kierny durante la audiencia. «No puedes arrebatarle un hombre a su familia», agregó.
Davis, exlíder de la pandilla Southside Compton Crips, enfrentaba un único cargo de asesinato con arma mortal, agravado por la intención de promover, fomentar o ayudar a una organización criminal. En prisión y sin posibilidad de fianza, enfrentaba una pena máxima de cadena perpetua como único acusado por uno de los asesinatos más emblemáticos de la cultura del hip-hop estadounidense.
Antes de la sentencia, la corte escuchó testimonios de familiares del rapero. «Él no era solo mi hermano mayor, era también mi figura paternal», dijo entre sollozos Sekyiwa Shakur, hermana del cantante. «Fue duro sentarse a escuchar una y otra vez a alguien describiendo detalladamente como cazaron a Tupac Amaru Shakur y lo asesinaron», agregó. Shakur agregó que su madre «lo crió para ser un activista por los derechos humanos, alguien que defendiera a los más débiles».
Una persecución en venganza y el libro-confesión del asesino
La muerte de Shakur ocurrió el 13 de septiembre de 1996 mientras viajaba en el asiento de acompañante de un vehículo por la famosa franja (Strip) de Las Vegas. En el juicio, que abarcó nueve días de audiencias y el testimonio de cerca de 30 testigos, el fiscal Binu Palal sostuvo ante el jurado que Davis, en complicidad con su sobrino Orlando Anderson y otros miembros de su grupo, persiguió a Shakur por motivos de venganza tras un altercado con el rapero y su entorno en el hotel MGM Grand de Las Vegas.
Los alegatos de la Fiscalía se apoyaron en las memorias de Davis, tituladas ‘Compton Street Legend’, en las que detalló cómo organizó el ataque y consiguió el arma homicida utilizada en el tiroteo que terminó con la vida del icónico rapero en septiembre de 1996. Pero ni siquiera esa obra, una suerte de confesión, impidió que la defensa buscara eludir una dura sentencia. El abogado Michael Sanft buscó desacreditar las declaraciones recogidas en las memorias: aseguró que Davis ha ofrecido versiones contradictorias del tiroteo y que gran parte de su relato se basa en hechos ficticios.
Según la reconstrucción de la fiscalía, Tupac había ido a Las Vegas para ver una pelea de Mike Tyson. Fue asesinado a tiros dos horas después del combate por un hombre que iba en un Cadillac blanco que se detuvo en un semáforo en rojo junto al BMW en el que el rapero viajaba. Davis entregó el arma a alguien que estaba sentado en el asiento trasero del Cadillac y ordenó a esa persona que disparara contra Shakur, quien murió seis días después.
Tupac tenía entonces 25 años, se encontraba en la cúspide de su carrera musical y dejó un profundo vacío en la industria musical, pero también décadas de especulaciones sobre quiénes fueron los verdaderos responsables de su asesinato. Su crimen era, hasta ahora, uno de los más célebres asesinatos sin resolver. La defensa de Davis ya anticipó que apelará la sentencia.
Con información de agencias.
