El servicio de las seis líneas y el Premetro se restableció de forma progresiva después de la detención de tres integrantes de Metrodelegados. Pasajeros modificaron horarios y rutas para llegar a destino.
El servicio de subte volvió a funcionar este martes cerca de las 16, después de un paro que comenzó minutos antes de las 10 y afectó a las seis líneas y al Premetro. La medida se levantó tras la liberación de tres integrantes de Metrodelegados detenidos durante una protesta en la estación Juan Manuel de Rosas.
En la estación Leandro N. Alem de la línea B, una trabajadora de Emova abrió la reja y anunció que los subterráneos ya estaban operativos. Un policía de la Ciudad advirtió que podían registrarse demoras de entre 10 y 15 minutos hasta que la frecuencia recuperara la normalidad.
Sabrina Difelice, de 37 años, salió de su casa media hora antes de lo habitual para evitar llegar tarde al trabajo. “Salí más temprano, precisamente para eso, porque si no estaba abierto me iba a tomar el colectivo”, contó. Su plan alternativo era hacer parte del trayecto en la línea 111, lo que le habría demandado unos 30 minutos adicionales. Según relató, algunos compañeros llegaron cerca de las 11, pese a que el horario máximo de ingreso es a las 10.
Damián Pérez, de 22 años, trabaja en gastronomía y habitualmente usa el tren. Recurre al subte cuando debe trasladarse a otro local. Desconocía que el servicio había estado interrumpido. Ante la posibilidad de encontrar la línea cerrada, dijo: “Camino unas 15 cuadras hasta llegar al trabajo”.
Jorge Vergara, de 30 años, empleado del Banco Hipotecario, vive en Villa Crespo y todos los días utiliza la línea B para viajar hasta la zona de la Casa Rosada. “Si vos tenés que llegar a algún lado con horario, es feo que te corten”, señaló. También se refirió al origen del conflicto: “Si hay un reclamo, creo que los tienen que escuchar, no meterlos presos”.
Violeta Krazuk, de 24 años, diseñadora gráfica, viaja a diario desde Villa Crespo hasta la estación Florida y depende del subte para ir y volver de su trabajo presencial. “Me afecta un montón, porque trabajo todos los días presencial y encima voy y vuelvo en subte”, explicó. Cuando la línea no funciona, combina colectivos o camina varias cuadras. Una de las alternativas más habituales es el colectivo 24. “La verdad que es un chino”, sintetizó.
Marcelo Villanueva, de 58 años, usuario del subte desde hace un cuarto de siglo, expresó su enojo por las interrupciones periódicas. “Me hincha mucho. Porque afectan a los usuarios. Siempre pasa lo mismo y no respetan que el usuario tiene derecho a viajar. Es muy simple”, afirmó. Cuando fue consultado, analizaba tomar una bicicleta pública para llegar a Chacarita. “Me estaba yendo caminando hasta Chacarita. No es justo. Tienen que hacer otro tipo de protesta”, insistió. También apuntó al funcionamiento cotidiano de la red: “25 años que viajo y el subte es un desastre. Arreglan las estaciones y no arreglan las formaciones”.
Mientras el servicio se restablecía, el movimiento en la estación era moderado, sin filas en los molinetes ni andenes colmados.
