Los candidatos Flávio Bolsonaro y Lula da Silva centraron sus estrategias en la disputa por el relato digital, con acusaciones mutuas de difusión de noticias falsas y reclamos ante la justicia electoral.
La campaña electoral brasileña incluyó una disputa por el relato en redes sociales, con acusaciones mutuas de desinformación entre los candidatos Flávio Bolsonaro y Lula da Silva. Más de un millón de personas firmaron una petición en Internet para solicitar a la cadena Globo, que transmitió el debate presidencial, la implementación de un sistema de verificación de datos en directo. La cadena se negó a hacerlo.
El miércoles, en un mitin en Fortaleza, Flávio Bolsonaro afirmó que se veía en la necesidad de «desmentir muchas noticias falsas», con especial énfasis en las afirmaciones de sus opositores sobre un supuesto recorte de programas de asistencia social. El viernes, el ministro de Comunicación Social, Sidonio Palmeira, declaró: «Lula quiere hablar de propuestas, a diferencia de Bolsonaro, que prefiere los ataques y las provocaciones».
Ambos candidatos acudieron a los tribunales esta semana para exigir la descalificación de su oponente por presuntos abusos sistemáticos en redes y prácticas desleales de difusión. La campaña de Lula acusó formalmente a Meta de «interferencia» a favor de Flavio Bolsonaro mediante una supuesta «manipulación algorítmica». Meta negó haber actuado para favorecer a una de las partes, aunque admitió que algunos anuncios fueron desactivados por error debido a fallos técnicos internos, lo que afectó a ambos candidatos.
El jueves, un tribunal electoral emitió un fallo que exige a Meta y a la plataforma X explicar en un plazo de 24 horas sus criterios de distribución de contenido y publicidad política, así como el uso de inteligencia artificial en sus algoritmos de recomendación. Ese mismo día, en una transmisión en vivo por el canal de WhatsApp «Lula’s Army», el presidente Lula da Silva pidió la derrota del «imperio digital» de Meta. La transmisión alcanzó más de 10 millones de usuarios.
